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martes, 12 de julio de 2011
Relatos.......
Hace mucho, mucho tiempo, me regalaron este relato.....lo he vuelto a recuperar y esta es una buena ocasión para publicarlo.
Anoche soñé por primera vez con mi Señora, esa Ama a quien aun no he sentido cerca de mí, esa Ama a quien, ni tocado sus manos, pero sí, anoche soñé con Ella.
Soñaba que me citó en un lugar desconocido por mi, era un lugar solitario; había una casa, y la misma, tenía pocos muebles.. pero cómoda a la vez.. Revisé el lugar detenidamente, había un sofá de 3 plazas, y otro de 2; una cama muy grande cubierta con una cubre-cama color rojo oscuro; una pequeña refrigeradora, pero si llena de víveres; una cocina... un comedor.. Ah!!! y un teléfono cerca de la cama. Pasaron los minutos, y el teléfono sonó.. no sabía si contestar.. pero claro!! no tenía de otra porque no dejaba de sonar. así que.. decidí contestarlo:
.
yo: Dígame?
Ella: Hola, cómo te sientes? (era Ella, como me ponía nerviosa su voz)
yo: un poco nerviosa Sra.. Dígame... vendrá pronto?
Ella: no hagas preguntas... solo te limitarás a obedecer y a responder cuando se te pregunte, ok?
yo: si Ama, perdone usted.
Ella: bien, harás esto: encima de la cama, hay un trapo de seda, te irás al comedor y te desnudas completamente, te sentarás en una de las sillas
(era un comedor de 6 sillas) , te vendas los ojos con el trapo, pones las manos
sobre la mesa.. y te sientas con la espalda muy erguida.. Así estarás hasta que yo llegue... colgó el teléfono.
Yo no dudé en obedecer.. era la mujer a quien yo había decidido entregarle mi voluntad; además, tiene una voz amorosa.. firme... pero que daba seguridad.. claro que obedeceré.. e hice tal como ella me ordenó que hiciera.. sin olvidar ningún detalle... quería agradarle!!!!!
No sé cuanto tiempo tenía ya en esa posición, sentí que habían pasado horas.. y porque tenía mis ojos vendados, no sabía si ya había oscurecido.. una mezcla de excitación, temor... estremecía mi cuerpo.. Me sentía incomoda.. Pero no podía desobedecer.. Estaba inmóvil, y no sé porque tenía la sensación que ella me observaba de alguna forma..- Cuánto tiempo más tardará mi Ama? - me dejará aquí?- Se habrá olvidado de mí? tantas preguntas rondaban en mi cabeza.... No, no.. Ella es mi Ama.. He puesto mi confianza en ella... no me defraudará...
Luego escuché los pasos de mi Dueña, eran pausados... pufff, que nerviosa estaba.
.
Ella: ummm, que linda te ves así.
.
Mientras ella me decía así.. Su mano recorría mi espalda, muy suave... mi cuerpo se erguía sintiendo sensaciones extrañas para mi.. Metió sus manos en mi sexo, había sentido mi excitación.
Ella: no tengas miedo.. Te cuidaré como un tesoro;
.
Seguro sentía como mi cuerpo temblaba al sentir el roce de su mano, su cálida mano.
Mis partes íntimas se humedecían, el miedo me aterraba... la excitación que sentía me aceleraba Que me hará?...la duda era como tortura.. pero ahí estaba.. entregada a esa mujer.. esa mujer que estaba apunto de hacerme suya.. por completo.
.
.
No hay nada más maravilloso que entregarse toda a tu Ama, me decía yo; mientras sentía la respiración de mi Dueña al oído.. mientras sus manos hurgaban cada rincón de mi cuerpo...Y si me hace daño? Quién me escuchará aquí?.. pero era mas fuerte la excitación que las preguntas que me seguían torturando pero con menos frecuencia.. Decidí disfrutar del momento.. dejar mi mente en blanco.. dejarme llevar por los deseos y caprichos de la mujer aquella quien yo llamaba Mi Ama.. mi Dueña. Gemía de placer.. mi cuerpo y mi mente extasiados por aquello desconocido, se enloquecían. Ven, dijo mi Ama me tomó de una mano.. y caminamos un poco más a otra sala de la pequeña casa. Espera, dijo. Oía que buscaba, que arreglaba; no podía ver. Pero algo en mi corazón me decía que no tuviera temor. Que con ella estaba segura. Me sentó sobre una manta ató mis manos uniéndolas hacia mi espalda. .. y me dijo: vamos a comer peque... seguro estarás con hambre. Ella: abre la boca; Abrí la boca, y ella me daba de comer; entre cosas saladas y dulces, primero unos spaghetti, después, helado, después Jellow, y así mezclaba los sabores y solo la escuchaba reir. Estaba comiendo de sus manos; qué forma de enseñarme a comer sin mis manos...pensaba yo. Ella: eso es.. así come...La migajas caían en todo mi cuerpo.. lo haría a propósito? Creo que si...Ella: abre la boca y saca la lengua.. Así lo hice.. y sentía que en mi lengua rociaba algo más dulce aún.. era miel.... y ya no solo en mi boca; sino en mi cuerpo.. toda entera... mientras me rociaba con la miel.. sus manos masajeaban mi cuerpo... siempre se reía.. una risa como teniendo diversión de todo lo que hacía; o tal vez en la condición que me estaba dejando.. sucia de toda clase de comida...Cuando estaba completamente llena de miel; me dijo... SOY YO QUIEN TE DARA PLACER DE HOY EN ADELANTE... SOY YO QUIEN QUIEN GUIARA TU VIDA... SOY YO QUIEN HARÉ DE TI; UNA MUJER DIFERENTE. Su voz tan segura de lo que decía, tan segura del impacto que producía en mi cuerpo... estaba segura que de su mano, no me iba a soltar NUNCA. Ella: ven peque.. vamos a limpiarte...Me tomó de nuevo de su mano, y me guió hacia la ducha..Ella: hoy no harás nada.. hoy yo te daré de comer... yo te ducharé... yo te cuidaré... y tu, solo disfrutaras. Me lavó mi cabello con tanta suavidad y ternura.. me lavó mi cuerpo.. era tan tierna.. pero esa ternura me infundía más miedo.. porque aún no había conocido los azotes. Después de la ducha.. me guío hacia el cuarto.. me puso un collar.. como era?, me preguntaba... me dijo que tenía su nombre marcado en él. Mientras me lo ponía; me hablaba diciéndome.. lo maravillosa que me veré con él.. de cuando usarlo.. en fin, entre elogios y órdenes.... me hizo que me acostase.. y me abrió las piernas y brazos en forma de X... me ato de manos y pies.. Expuesta... que vergüenza!!!!!! Estaba completamente desnuda y abierta.. me sentía ofrecida.. Salio del cuarto y tardo unos minutos.. 2 quizás.. solo escuchaba sus pasos.. creo que es la peor tortura.. imaginar que hacia.. cuando llegó se acercó a la cama.. me dio un beso en la mejilla pero durante el beso.. salté al sentir algo frío en mis pezones...Era hielo.. hacia que el hielo recorriera mis pezones.. mi estomago.. entre mis tetas.. mi ombligo..Era un juego.. de mis tetas al ombligo.. de mi estomago a mis partes intimas.. y así.. eso me tenía aun mas excitada.. deseaba con el alma que me hiciera el amor.. pero creo que por ahora no era su propósito..
Mi Ama, no solo torturaba mis pezones y mi cuerpo con hielo; de vez en cuando quemaba mi cuerpo con cera, y con sus besos mitigaba el ardor de la misma. A pesar del ardor y dolor me sentía dichosa de ser parte de sus deseos. Mi Ama me besó la frente, y me puso el collar de perra que a ella tanto le gustaba verme lucir, me dijo que bajara de la cama y me llevo de la correa para pasearme en el lugar aquel sin aun quitarme la venda de los ojos. Jamás había sentido tanta excitación, jamás había me había sentido tan mujer, valía la pena entregarme de tal forma, porque Ella me hacía feliz, Ella era feliz. Me tomó de la mano y me hizo bajar unas escaleras, mi pie sintió la frialdad del aquel lugar, mi cuerpo desnudo empezó a erizarse; y me dijo al oído: Ella: no te haré daño mi niña, creí en su palabra aunque mi cuerpo temblaba de miedo, temor, excitación.. Me ató las manos en forma de T, los brazos extendidos de una forma que mis tetas se ofrecían ante mi Sra. Me soltó el cabello (lo tenia largo) alborotandolo. Sentí que por un momento mi Ama me contemplo, me dio un beso en la frente.. y tras ese beso un azote el mi culo, con una paleta, ese repentino azote me asustó; me volvió a besar y de nuevo tras el beso otro azote, después mordía mis pezones suave y firme y después los chupaba tras eso, otro azote, fueron azotes incontables, como incontables los besos y caricias. Sentía mi culo arder, mis mejillas mojarse de mis lágrimas; no gritaba estaba soportando con amor todo lo que ella me hacia, sobre todo soportar los azotes que sentía me partían en dos; pero de igual forma mis partes intimas chorrear de placer.. me gustaba lo que hacía. Ella: te dejaré sola por un momento, quiero que no te muevas ni un paso atrás, ni uno enfrente, estarás quieta así como te dejo hasta que yo venga, si pasas esto, podrás pasar mucho mas; sino te gusta, me lo dices y sabes que te puedes ir. Diciendo esto último se fue, oía sus pasos, alejarse poco a poco, no sin antes ponerme una sabana en mis pies para evitar que el frío del piso me enfermase; mis lagrimas no dejaban de derramarse pero, estaba dispuesta a seguir con ella con sumisión y dedicación; así que, obedecí a no moverme de como ella me había dejado. El tiempo pasaba, no llega... qué horas serán? Todo aquello estaba silencio; estoy cansada de esta posición, y no puedo desobedecer, mi Ama quiere que esté así; puf, tengo deseos de hacer pipi (mear)... resistiré hasta venga; pero mi Ama tardaba, y no podía contenerme los deseos así que, hice pis en aquel lugar. Que vergüenza ante mi Ama!!!!! Cuando regrese y me encuentre así, pero no podía contenerme mas. Estará amaneciendo ya? Estará aun la luna? Tenía que pensar en algo para resistir más aquella incomoda posición, tenia sed, cansancio, las horas pasaban y mi Ama sin aparecer, sentía fríos, calores, minutos u horas mas tarde sentí algo caliente en mi espalda, era el sol, posiblemente habrá una abertura que no vi; lógico era que si penetraban los rayos del sol en aquel lugar, iba a sudar; y además del calor, sed, y además de sed, fatiga, y esta espera se me hace aun mas incontrolables. No sé si pasaron días, o solo horas.. pero ya estaba débil, no sé si de falta de tomar agua, mis labios estaban secos ya, o de la fatiga.... pero mi deseo de cumplir me hacían soportar un poco mas, si, un poco mas... ya vendrá mi Ama. El tiempo había avanzado tanto, y mis brazos ya dormidos, mis piernas queriendo flaquear, sentía desmayar con aquel calor, y con sed... así que caí rendida ya! Y volví a llorar...No sé si me desmayé, pero cuando desperté, estaba en la cama ya; al abrir mis ojos, vi a mi Ama ahí, junto a mi, observándome, sucia, sudada, y yo con vergüenza de que se diese cuenta que me había hecho pipi; me sonrió y dijo:Ven, vamos a ducharte, tenia listo la tina de agua tibia, con jabón de perfume suave.. ella me lavaba, y me besaba; y mientras lo hacia, sus labios expresaban palabras bonitas, de elogios, palabras que me emocionaban, ÉLLA: te has portado bien, has cumplido como yo quería, solo queda en ti si quieres seguir con este juego, que aparentemente es duro, pero noté que también lo has disfrutado. Claro, noto mi coño húmedo, disfrutaba saberme así porque a ella le placía, disfrutaba con tanto placer saberme de ella, y que hacia su voluntad. Ya duchada, y seca me puso en la cama; y con una rosa acaricio mi mejilla, mis ojos estaban inflamados de llorar, ante ella era como un cachorrita, entregada y deseando permanecer enjaulada por ella. Me preguntó: Dispuesta a seguir conmigo? Ohh? con una voz temblorosa, con lagrimas en mi mejillas le dije: Estoy dispuesta a seguir con usted, deseando hacer siempre su voluntad, desde hoy renuncio a mis deseos, porque desde hoy, mis deseos serán los suyos..renuncio a ser dueña de mi cuerpo, de mi alma, ahora se los entrego a usted. Mi Ama sonrió; era feliz como yo lo era. Me dijo que me vistiera con una ropa que había en el ropero y me esperaba en el coche.. eso hice, era un vestido negro largo muy largo, ajustado de la cintura y tetas, me dijo que fuese descalza; sin ropa interior, solo unas medias de hasta la mitad de mis muslos...mi cabello recogido, y sin maquillaje. Así hice, y salí... y la vi en el coche, me monté y no hablamos nada, sabia que no me llevaba a una fiesta, ni mucho menos a cenar, porque detrás del coche llevaba cuerdas. Ella iba con una camisa negra de mangas largas, con una falda del mismo color, osea toda de negro; a mis ojos iba radiante, me encantaba verla, su mirada, esa mirada que me mata. Llegamos a un lugar también solo, como un bosque; nos arrimamos a un árbol grande y grueso en donde me ato los brazos dejándome inmóvil, desde mis tetas hasta un poco arriba de la cintura atada; hasta hoy no había tenido un orgasmo, solo excitación y humedad, mi Ama me dijo que le repitiera lo que le había dicho cuando acepté caminar con ella. Así lo hice después de eso, levanto mis piernas, de forma que la rodease su cintura, así, atada.. y mientras me follaba con un arnés salvajemente me decía que estaba complacida de saberme suya; me decía que le pertenecía y que de hoy en adelante ella y solo ella seria mi adiestradora, sus embestidas eran cada vez más salvajes, yo aceptaba todas sus condiciones, estaba enloquecida.. y con el permiso de mi Ama tuve el orgasmo mas placentero de toda mi vida. De esta forma firmábamos nuestro contrato como pareja AMA/sumisa. Solo fue un sueño, pero de lo más placentero, al menos para mi.
Anoche soñé por primera vez con mi Señora, esa Ama a quien aun no he sentido cerca de mí, esa Ama a quien, ni tocado sus manos, pero sí, anoche soñé con Ella.
Soñaba que me citó en un lugar desconocido por mi, era un lugar solitario; había una casa, y la misma, tenía pocos muebles.. pero cómoda a la vez.. Revisé el lugar detenidamente, había un sofá de 3 plazas, y otro de 2; una cama muy grande cubierta con una cubre-cama color rojo oscuro; una pequeña refrigeradora, pero si llena de víveres; una cocina... un comedor.. Ah!!! y un teléfono cerca de la cama. Pasaron los minutos, y el teléfono sonó.. no sabía si contestar.. pero claro!! no tenía de otra porque no dejaba de sonar. así que.. decidí contestarlo:
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yo: Dígame?
Ella: Hola, cómo te sientes? (era Ella, como me ponía nerviosa su voz)
yo: un poco nerviosa Sra.. Dígame... vendrá pronto?
Ella: no hagas preguntas... solo te limitarás a obedecer y a responder cuando se te pregunte, ok?
yo: si Ama, perdone usted.
Ella: bien, harás esto: encima de la cama, hay un trapo de seda, te irás al comedor y te desnudas completamente, te sentarás en una de las sillas
(era un comedor de 6 sillas) , te vendas los ojos con el trapo, pones las manos
sobre la mesa.. y te sientas con la espalda muy erguida.. Así estarás hasta que yo llegue... colgó el teléfono.
Yo no dudé en obedecer.. era la mujer a quien yo había decidido entregarle mi voluntad; además, tiene una voz amorosa.. firme... pero que daba seguridad.. claro que obedeceré.. e hice tal como ella me ordenó que hiciera.. sin olvidar ningún detalle... quería agradarle!!!!!
No sé cuanto tiempo tenía ya en esa posición, sentí que habían pasado horas.. y porque tenía mis ojos vendados, no sabía si ya había oscurecido.. una mezcla de excitación, temor... estremecía mi cuerpo.. Me sentía incomoda.. Pero no podía desobedecer.. Estaba inmóvil, y no sé porque tenía la sensación que ella me observaba de alguna forma..- Cuánto tiempo más tardará mi Ama? - me dejará aquí?- Se habrá olvidado de mí? tantas preguntas rondaban en mi cabeza.... No, no.. Ella es mi Ama.. He puesto mi confianza en ella... no me defraudará...
Luego escuché los pasos de mi Dueña, eran pausados... pufff, que nerviosa estaba.
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Ella: ummm, que linda te ves así.
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Mientras ella me decía así.. Su mano recorría mi espalda, muy suave... mi cuerpo se erguía sintiendo sensaciones extrañas para mi.. Metió sus manos en mi sexo, había sentido mi excitación.
Ella: no tengas miedo.. Te cuidaré como un tesoro;
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Seguro sentía como mi cuerpo temblaba al sentir el roce de su mano, su cálida mano.
Mis partes íntimas se humedecían, el miedo me aterraba... la excitación que sentía me aceleraba Que me hará?...la duda era como tortura.. pero ahí estaba.. entregada a esa mujer.. esa mujer que estaba apunto de hacerme suya.. por completo.
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No hay nada más maravilloso que entregarse toda a tu Ama, me decía yo; mientras sentía la respiración de mi Dueña al oído.. mientras sus manos hurgaban cada rincón de mi cuerpo...Y si me hace daño? Quién me escuchará aquí?.. pero era mas fuerte la excitación que las preguntas que me seguían torturando pero con menos frecuencia.. Decidí disfrutar del momento.. dejar mi mente en blanco.. dejarme llevar por los deseos y caprichos de la mujer aquella quien yo llamaba Mi Ama.. mi Dueña. Gemía de placer.. mi cuerpo y mi mente extasiados por aquello desconocido, se enloquecían. Ven, dijo mi Ama me tomó de una mano.. y caminamos un poco más a otra sala de la pequeña casa. Espera, dijo. Oía que buscaba, que arreglaba; no podía ver. Pero algo en mi corazón me decía que no tuviera temor. Que con ella estaba segura. Me sentó sobre una manta ató mis manos uniéndolas hacia mi espalda. .. y me dijo: vamos a comer peque... seguro estarás con hambre. Ella: abre la boca; Abrí la boca, y ella me daba de comer; entre cosas saladas y dulces, primero unos spaghetti, después, helado, después Jellow, y así mezclaba los sabores y solo la escuchaba reir. Estaba comiendo de sus manos; qué forma de enseñarme a comer sin mis manos...pensaba yo. Ella: eso es.. así come...La migajas caían en todo mi cuerpo.. lo haría a propósito? Creo que si...Ella: abre la boca y saca la lengua.. Así lo hice.. y sentía que en mi lengua rociaba algo más dulce aún.. era miel.... y ya no solo en mi boca; sino en mi cuerpo.. toda entera... mientras me rociaba con la miel.. sus manos masajeaban mi cuerpo... siempre se reía.. una risa como teniendo diversión de todo lo que hacía; o tal vez en la condición que me estaba dejando.. sucia de toda clase de comida...Cuando estaba completamente llena de miel; me dijo... SOY YO QUIEN TE DARA PLACER DE HOY EN ADELANTE... SOY YO QUIEN QUIEN GUIARA TU VIDA... SOY YO QUIEN HARÉ DE TI; UNA MUJER DIFERENTE. Su voz tan segura de lo que decía, tan segura del impacto que producía en mi cuerpo... estaba segura que de su mano, no me iba a soltar NUNCA. Ella: ven peque.. vamos a limpiarte...Me tomó de nuevo de su mano, y me guió hacia la ducha..Ella: hoy no harás nada.. hoy yo te daré de comer... yo te ducharé... yo te cuidaré... y tu, solo disfrutaras. Me lavó mi cabello con tanta suavidad y ternura.. me lavó mi cuerpo.. era tan tierna.. pero esa ternura me infundía más miedo.. porque aún no había conocido los azotes. Después de la ducha.. me guío hacia el cuarto.. me puso un collar.. como era?, me preguntaba... me dijo que tenía su nombre marcado en él. Mientras me lo ponía; me hablaba diciéndome.. lo maravillosa que me veré con él.. de cuando usarlo.. en fin, entre elogios y órdenes.... me hizo que me acostase.. y me abrió las piernas y brazos en forma de X... me ato de manos y pies.. Expuesta... que vergüenza!!!!!! Estaba completamente desnuda y abierta.. me sentía ofrecida.. Salio del cuarto y tardo unos minutos.. 2 quizás.. solo escuchaba sus pasos.. creo que es la peor tortura.. imaginar que hacia.. cuando llegó se acercó a la cama.. me dio un beso en la mejilla pero durante el beso.. salté al sentir algo frío en mis pezones...Era hielo.. hacia que el hielo recorriera mis pezones.. mi estomago.. entre mis tetas.. mi ombligo..Era un juego.. de mis tetas al ombligo.. de mi estomago a mis partes intimas.. y así.. eso me tenía aun mas excitada.. deseaba con el alma que me hiciera el amor.. pero creo que por ahora no era su propósito..
Mi Ama, no solo torturaba mis pezones y mi cuerpo con hielo; de vez en cuando quemaba mi cuerpo con cera, y con sus besos mitigaba el ardor de la misma. A pesar del ardor y dolor me sentía dichosa de ser parte de sus deseos. Mi Ama me besó la frente, y me puso el collar de perra que a ella tanto le gustaba verme lucir, me dijo que bajara de la cama y me llevo de la correa para pasearme en el lugar aquel sin aun quitarme la venda de los ojos. Jamás había sentido tanta excitación, jamás había me había sentido tan mujer, valía la pena entregarme de tal forma, porque Ella me hacía feliz, Ella era feliz. Me tomó de la mano y me hizo bajar unas escaleras, mi pie sintió la frialdad del aquel lugar, mi cuerpo desnudo empezó a erizarse; y me dijo al oído: Ella: no te haré daño mi niña, creí en su palabra aunque mi cuerpo temblaba de miedo, temor, excitación.. Me ató las manos en forma de T, los brazos extendidos de una forma que mis tetas se ofrecían ante mi Sra. Me soltó el cabello (lo tenia largo) alborotandolo. Sentí que por un momento mi Ama me contemplo, me dio un beso en la frente.. y tras ese beso un azote el mi culo, con una paleta, ese repentino azote me asustó; me volvió a besar y de nuevo tras el beso otro azote, después mordía mis pezones suave y firme y después los chupaba tras eso, otro azote, fueron azotes incontables, como incontables los besos y caricias. Sentía mi culo arder, mis mejillas mojarse de mis lágrimas; no gritaba estaba soportando con amor todo lo que ella me hacia, sobre todo soportar los azotes que sentía me partían en dos; pero de igual forma mis partes intimas chorrear de placer.. me gustaba lo que hacía. Ella: te dejaré sola por un momento, quiero que no te muevas ni un paso atrás, ni uno enfrente, estarás quieta así como te dejo hasta que yo venga, si pasas esto, podrás pasar mucho mas; sino te gusta, me lo dices y sabes que te puedes ir. Diciendo esto último se fue, oía sus pasos, alejarse poco a poco, no sin antes ponerme una sabana en mis pies para evitar que el frío del piso me enfermase; mis lagrimas no dejaban de derramarse pero, estaba dispuesta a seguir con ella con sumisión y dedicación; así que, obedecí a no moverme de como ella me había dejado. El tiempo pasaba, no llega... qué horas serán? Todo aquello estaba silencio; estoy cansada de esta posición, y no puedo desobedecer, mi Ama quiere que esté así; puf, tengo deseos de hacer pipi (mear)... resistiré hasta venga; pero mi Ama tardaba, y no podía contenerme los deseos así que, hice pis en aquel lugar. Que vergüenza ante mi Ama!!!!! Cuando regrese y me encuentre así, pero no podía contenerme mas. Estará amaneciendo ya? Estará aun la luna? Tenía que pensar en algo para resistir más aquella incomoda posición, tenia sed, cansancio, las horas pasaban y mi Ama sin aparecer, sentía fríos, calores, minutos u horas mas tarde sentí algo caliente en mi espalda, era el sol, posiblemente habrá una abertura que no vi; lógico era que si penetraban los rayos del sol en aquel lugar, iba a sudar; y además del calor, sed, y además de sed, fatiga, y esta espera se me hace aun mas incontrolables. No sé si pasaron días, o solo horas.. pero ya estaba débil, no sé si de falta de tomar agua, mis labios estaban secos ya, o de la fatiga.... pero mi deseo de cumplir me hacían soportar un poco mas, si, un poco mas... ya vendrá mi Ama. El tiempo había avanzado tanto, y mis brazos ya dormidos, mis piernas queriendo flaquear, sentía desmayar con aquel calor, y con sed... así que caí rendida ya! Y volví a llorar...No sé si me desmayé, pero cuando desperté, estaba en la cama ya; al abrir mis ojos, vi a mi Ama ahí, junto a mi, observándome, sucia, sudada, y yo con vergüenza de que se diese cuenta que me había hecho pipi; me sonrió y dijo:Ven, vamos a ducharte, tenia listo la tina de agua tibia, con jabón de perfume suave.. ella me lavaba, y me besaba; y mientras lo hacia, sus labios expresaban palabras bonitas, de elogios, palabras que me emocionaban, ÉLLA: te has portado bien, has cumplido como yo quería, solo queda en ti si quieres seguir con este juego, que aparentemente es duro, pero noté que también lo has disfrutado. Claro, noto mi coño húmedo, disfrutaba saberme así porque a ella le placía, disfrutaba con tanto placer saberme de ella, y que hacia su voluntad. Ya duchada, y seca me puso en la cama; y con una rosa acaricio mi mejilla, mis ojos estaban inflamados de llorar, ante ella era como un cachorrita, entregada y deseando permanecer enjaulada por ella. Me preguntó: Dispuesta a seguir conmigo? Ohh? con una voz temblorosa, con lagrimas en mi mejillas le dije: Estoy dispuesta a seguir con usted, deseando hacer siempre su voluntad, desde hoy renuncio a mis deseos, porque desde hoy, mis deseos serán los suyos..renuncio a ser dueña de mi cuerpo, de mi alma, ahora se los entrego a usted. Mi Ama sonrió; era feliz como yo lo era. Me dijo que me vistiera con una ropa que había en el ropero y me esperaba en el coche.. eso hice, era un vestido negro largo muy largo, ajustado de la cintura y tetas, me dijo que fuese descalza; sin ropa interior, solo unas medias de hasta la mitad de mis muslos...mi cabello recogido, y sin maquillaje. Así hice, y salí... y la vi en el coche, me monté y no hablamos nada, sabia que no me llevaba a una fiesta, ni mucho menos a cenar, porque detrás del coche llevaba cuerdas. Ella iba con una camisa negra de mangas largas, con una falda del mismo color, osea toda de negro; a mis ojos iba radiante, me encantaba verla, su mirada, esa mirada que me mata. Llegamos a un lugar también solo, como un bosque; nos arrimamos a un árbol grande y grueso en donde me ato los brazos dejándome inmóvil, desde mis tetas hasta un poco arriba de la cintura atada; hasta hoy no había tenido un orgasmo, solo excitación y humedad, mi Ama me dijo que le repitiera lo que le había dicho cuando acepté caminar con ella. Así lo hice después de eso, levanto mis piernas, de forma que la rodease su cintura, así, atada.. y mientras me follaba con un arnés salvajemente me decía que estaba complacida de saberme suya; me decía que le pertenecía y que de hoy en adelante ella y solo ella seria mi adiestradora, sus embestidas eran cada vez más salvajes, yo aceptaba todas sus condiciones, estaba enloquecida.. y con el permiso de mi Ama tuve el orgasmo mas placentero de toda mi vida. De esta forma firmábamos nuestro contrato como pareja AMA/sumisa. Solo fue un sueño, pero de lo más placentero, al menos para mi.
Relatos.......
El siguiente, aportado por ari_sumi:
mai, la perra
A mai le había costado tiempo asimilar sus sentimientos, llevaban desde siempre dentro de ella, y, al principio, cuando los fue descubriendo se asustó un poco, se vio rara, pero no por ello se cerró, al revés decidió abrirse, entender lo que ella sentía, y mostrarse como ella era siempre.
Un día conoció al que poco a poco se convertiría en su Señor y le haría sacar lo que ella tenia dentro de si, que poco a poco, se daría cuenta de que era más de lo que ella pensaba, eso si, se sentía bien, porque podía ser como ella siempre había sido.
Una tarde Él la llamó, como otras tantas, pero esta vez, le dio unas ordenes estrictas, A las cinco te quiero ver en la cafetería de siempre, eso sí, ven con faldita corta, sin sujetador y sin bragas-le dijo Él, como Usted mandé-contesto mai.
Ella se puso manos a la obra, se depilo, se arreglo, busco una falda roja que tenía y se puso su blusa preferida, esa blusa blanca, con la que se le notaban los pezones, se maquillo, y se decidió a salir de casa.
En el camino ella se iba excitando, se iba poniendo cachonda, sabia ante quién iba a estar, ante su Señor, un cosquilleo le corría por el estómago, y le volvía a pasar lo de siempre, cada vez que iba a verle, era como si fuera la primera vez...siempre con la incertidumbre de qué pasará....
Llego a la cafetería y allí estaba Él, sentado en una mesa, mai se acercó le dió u beso en la mejilla y pidió permiso para sentarse, siéntate puta, le dijo Él, ella se sentó a su lado , estuvieron hablando un largo rato, ella cada vez notaba como se iba humedeciendo más y más al estar ante Él....
Estas cachonda puta, le preguntó, si mi Señor, lo estoy, cachonda por y para Usted, así me gusta zorra, le dijo Él, se te nota en los pezones y seguro que andas chorreando toda la silla,-comento, mai se sonrojo y soltó una risilla flojilla, sobraban las palabras su Señor la conocía más que ella misma.
Pusieron en el bar música, y el la mando bailar, baila como tu sabes mai, ella ni corta ni perezosa, vio una columna y se puesto a bailar, a insinuarse a su Señor y Él la miraba con una sonrisa en la cara, estaba orgulloso de su perra, de su comportamiento, de como poco a poco iba avanzando de su mano y ella mas cachonda se ponía, la gente miraba, pero a ella le daba igual, a ella solo le importaba su Señor, el verle la sonrisa que tenía reflejada en la cara.
Acabo la música y Él la dijo, anda vamos a casa, cogieron las cosas y se dirigieron a casa de Él, cuando llegaron ella se quedo como tenía que quedarse en casa, desnuda, era como así le gustaba a su Señor, se sentó a sus pies, en el suelo, donde era su sitio y noto como se seguía humedeciendo, estaba cachonda, muy cachonda, una sonrisa se reflejaba en su cara.
Ella lo sentía, estaba feliz, sabia lo que era, de quién era.....y eso le hacia estar así...
De repente se oyó una voz, ponte de pie puta, mai sin decir nada, se puso de pie, ella sabía como le gustaba a su Señor, se apoyo en la pared.
Él la tapo los ojos, relájate, le susurró, ya sabes que no va a pasarte nada, si mi Señor lo sé.. dijo ella. Después le puso las manos en la espalda, sujetas con las esposas, así ella no las podría mover, él sabía que ponerle más sujeción no hacia falta, tenía la seguridad de que no se movería....
Pasaron unos minutos que a mei le parecieron horas, ella no sabía lo que pasaba, Él estaba vislumbrando a su perra indefensa, de ella salía una sonrisilla nerviosa.....inquietada por lo que fuera a pasar.
mai notó un pinchazo en su pezón, agujas..., pensó, relájate se dijo a si misma, los pinchazos, las sensaciones iban sucediéndose paulatinamente, mai notaba como las lágrimas iban brotando de sus ojos, pequeños gemidos salían de su boca, pero ella se sentía bien, no se sentía nadie, se sentía entregada, se sentía la perra que era.....
Acto seguido su Señor le puso las últimas agujas, eran las que atravesarían su pezón, primero uno, luego otro... de la boca de mai salió un gemido, convirtiéndose en un grito...
Él la quito el antifaz, mírate, le susurró, ella al ver sus tetas, sus pezones, el bonito dibujo que hacían las agujas en ellas, notó como sus lágrimas volvían a brotar de sus ojos. como se inundaban, no se lo podía creer, pero si, ella lo había superado, su Señor poco a poco, se las fue quitando, cuando hubo acabado le abrazó, estoy orgulloso le susurro Él, y entre lágrimas ella poco a poco fue volviendo a la realidad de la que por unos momentos se había olvidado.
¿Estas contenta puta?¿eres feliz? si mucho...contesto mai, se volvió a colocar en su sitio, a los pies de su Señor, a los pies de quién le dejaba ser ella misma, y ella seguiría para adelante.
mai, la perra
A mai le había costado tiempo asimilar sus sentimientos, llevaban desde siempre dentro de ella, y, al principio, cuando los fue descubriendo se asustó un poco, se vio rara, pero no por ello se cerró, al revés decidió abrirse, entender lo que ella sentía, y mostrarse como ella era siempre.
Un día conoció al que poco a poco se convertiría en su Señor y le haría sacar lo que ella tenia dentro de si, que poco a poco, se daría cuenta de que era más de lo que ella pensaba, eso si, se sentía bien, porque podía ser como ella siempre había sido.
Una tarde Él la llamó, como otras tantas, pero esta vez, le dio unas ordenes estrictas, A las cinco te quiero ver en la cafetería de siempre, eso sí, ven con faldita corta, sin sujetador y sin bragas-le dijo Él, como Usted mandé-contesto mai.
Ella se puso manos a la obra, se depilo, se arreglo, busco una falda roja que tenía y se puso su blusa preferida, esa blusa blanca, con la que se le notaban los pezones, se maquillo, y se decidió a salir de casa.
En el camino ella se iba excitando, se iba poniendo cachonda, sabia ante quién iba a estar, ante su Señor, un cosquilleo le corría por el estómago, y le volvía a pasar lo de siempre, cada vez que iba a verle, era como si fuera la primera vez...siempre con la incertidumbre de qué pasará....
Llego a la cafetería y allí estaba Él, sentado en una mesa, mai se acercó le dió u beso en la mejilla y pidió permiso para sentarse, siéntate puta, le dijo Él, ella se sentó a su lado , estuvieron hablando un largo rato, ella cada vez notaba como se iba humedeciendo más y más al estar ante Él....
Estas cachonda puta, le preguntó, si mi Señor, lo estoy, cachonda por y para Usted, así me gusta zorra, le dijo Él, se te nota en los pezones y seguro que andas chorreando toda la silla,-comento, mai se sonrojo y soltó una risilla flojilla, sobraban las palabras su Señor la conocía más que ella misma.
Pusieron en el bar música, y el la mando bailar, baila como tu sabes mai, ella ni corta ni perezosa, vio una columna y se puesto a bailar, a insinuarse a su Señor y Él la miraba con una sonrisa en la cara, estaba orgulloso de su perra, de su comportamiento, de como poco a poco iba avanzando de su mano y ella mas cachonda se ponía, la gente miraba, pero a ella le daba igual, a ella solo le importaba su Señor, el verle la sonrisa que tenía reflejada en la cara.
Acabo la música y Él la dijo, anda vamos a casa, cogieron las cosas y se dirigieron a casa de Él, cuando llegaron ella se quedo como tenía que quedarse en casa, desnuda, era como así le gustaba a su Señor, se sentó a sus pies, en el suelo, donde era su sitio y noto como se seguía humedeciendo, estaba cachonda, muy cachonda, una sonrisa se reflejaba en su cara.
Ella lo sentía, estaba feliz, sabia lo que era, de quién era.....y eso le hacia estar así...
De repente se oyó una voz, ponte de pie puta, mai sin decir nada, se puso de pie, ella sabía como le gustaba a su Señor, se apoyo en la pared.
Él la tapo los ojos, relájate, le susurró, ya sabes que no va a pasarte nada, si mi Señor lo sé.. dijo ella. Después le puso las manos en la espalda, sujetas con las esposas, así ella no las podría mover, él sabía que ponerle más sujeción no hacia falta, tenía la seguridad de que no se movería....
Pasaron unos minutos que a mei le parecieron horas, ella no sabía lo que pasaba, Él estaba vislumbrando a su perra indefensa, de ella salía una sonrisilla nerviosa.....inquietada por lo que fuera a pasar.
mai notó un pinchazo en su pezón, agujas..., pensó, relájate se dijo a si misma, los pinchazos, las sensaciones iban sucediéndose paulatinamente, mai notaba como las lágrimas iban brotando de sus ojos, pequeños gemidos salían de su boca, pero ella se sentía bien, no se sentía nadie, se sentía entregada, se sentía la perra que era.....
Acto seguido su Señor le puso las últimas agujas, eran las que atravesarían su pezón, primero uno, luego otro... de la boca de mai salió un gemido, convirtiéndose en un grito...
Él la quito el antifaz, mírate, le susurró, ella al ver sus tetas, sus pezones, el bonito dibujo que hacían las agujas en ellas, notó como sus lágrimas volvían a brotar de sus ojos. como se inundaban, no se lo podía creer, pero si, ella lo había superado, su Señor poco a poco, se las fue quitando, cuando hubo acabado le abrazó, estoy orgulloso le susurro Él, y entre lágrimas ella poco a poco fue volviendo a la realidad de la que por unos momentos se había olvidado.
¿Estas contenta puta?¿eres feliz? si mucho...contesto mai, se volvió a colocar en su sitio, a los pies de su Señor, a los pies de quién le dejaba ser ella misma, y ella seguiría para adelante.
Relatos.......
En este caso, un relato aportado por lau{FN_JF}:
Título: El castigo.
Un viernes cualquiera…
Sólo sabía que iríamos a Irlanda pero mi Señor no me dijo el motivo. Mi actitud, en estos momentos, es más sumisa que nunca. Hace tan sólo unos días caí en la tentación, me dejé llevar y desobedecí una orden: me masturbé sin permiso. Aún no he cumplido mi castigo y soy consciente de que puede llegar en cualquier momento.
Fue subir al avión y cambiar su forma de actuar. Me hablaba como si no hubiese pasado nada. Mayor fue mi asombro cuando dijo, “quiero que disfrutes este fin de semana y lo vivas al máximo”. ¡¡Qué impredecible!!
Llegamos al destino y cogemos un taxi. Notamos que el taxista no nos quita ojo por el retrovisor. Estoy acostumbrada a que mi collar de cuero acapare las extrañas miradas de la gente. Mi Señor paga y bajamos.
- Éste será nuestro hotel. ¿Te gusta?
- Es precioso mi Amo.
Entramos, Él por delante y yo siguiéndole con las maletas en las manos. Él se identifica y nos indican donde está nuestra habitación. Es todo precioso, por dentro está todo decorado al estilo medieval. No falta el más mínimo detalle.
La habitación es muy grande. Tiene una cama de matrimonio espectacular, un bonito escritorio con su silla… Aún con la boca abierta mi Dueño me saca de mi estado con Su voz firme: “Desnúdate y ven aquí, de rodillas”. Obedezco al instante.
- Este fin de semana será especial. Un amigo Dominante nos ha invitado a la ceremonia de esclavitud de él y su sumisa. Será excepcional, algo parecido a una boda BDSM. Mañana será el acto principal. Y tú estarás estupenda. Más que nunca tienes que estar pendiente de todos los detalles. De mí y mis necesidades. Si en algún momento sientes que no puedes sólo tienes que recordar que si yo te digo que hagas algo es porque estás capacitada. ¿Confías en mí perrita?
- Sí Amo.
Mi Dueño sonríe y, a continuación, se levanta, yo me quedo quieta, no he recibido orden alguna para moverme. Siento la venda acariciar mi cara y tapar mi visión por completo. Mis sentidos se ven aumentados al máximo. Escucho cómo mi Señor abre la puerta. Me pongo alerta al instante, ¿se va? ¿Me dejará sola? Oigo que vuelve dentro, y, además, se oye el sonido de unos tacones.
- Perrita, ¿recuerdas que tenemos un castigo pendiente?
- Sí mi Amo. – Respondo con un hilo de voz.
- Te presento a la Señora Sara. Ella se encargará de propiciarte tu castigo. ¿Estás preparada?
- Sí mi Amo.
Mi Dueño me acaricia la cabeza y yo saco fuerzas para afrontar el duro momento que me espera. Seguidamente escucho unos pasos alejarse, se abre la puerta… para después volverse a cerrar. ¿Se ha ido? ¿Me ha dejado sola con esta Señora? ¿Y si no puedo? Ella no me conoce… ¿Si me pasa algo?
De repente siento un tirón en mis pezones, que me hace retorcerme de dolor y alejarme de mis pensamientos. Se mueve rápidamente, primero me ata a la cama, yo me siento insegura. Y empieza una dura sesión de spanking. La Señora Sara no dice nada. Voy contando mentalmente los azotes, 40 con la mano, 20 con un gato, otros 20 con un material duro, una pala supongo. Pica, escuece, duele, estoy agotada, siento que no puedo más, cuando escucho un silbido característico que reconozco al instante, es una vara. Comienzan a caer los varazos en mi culo, hasta un total de 30.
Siento caricias por todo el cuerpo. Un intenso foco de luz impacta sobre mis ojos, y ahí está, mi Amo. Con una sonrisa de oreja a oreja. Me hace levantarme y saca un gran rollo de film. Me momifica y, después, me tumba sobre la cama. La Señora Sara ya no está. Mi Amo acaricia todo mi cuerpo, mientras me habla. “El castigo ha terminado. Lo has hecho muy bien, me encantó ver como aguantaste. Ahora podrás disfrutar de verdad del maravilloso fin de semana que nos espera. No hay deudas y yo estoy orgulloso de ti”. Yo no podía hablar, pero mi sonrisa lo decía todo. Mi Señor siguió tocándome, y, al final, me permitió tener un orgasmo. Fue muy especial, no como cualquier otro orgasmo, en este se pudo percibir cómo con él me liberaba de toda la tensión de estos días.
El viernes dormimos tranquilos. Después pasamos todo el sábado de un lugar a otro, junto con la Señora Sara y otros amigos de mi Dueño. Pude hablar mucho con la Señora y desde ese día siento un cariño especial por Ella. El sábado culminó con la tan esperada ceremonia, en la que la Señora Sara y mi Dueño sólo tenían buenas palabras para definirme ante el resto. El domingo, mucha pena de tener que regresar y la promesa de volver a vernos.
Título: El castigo.
Un viernes cualquiera…
Sólo sabía que iríamos a Irlanda pero mi Señor no me dijo el motivo. Mi actitud, en estos momentos, es más sumisa que nunca. Hace tan sólo unos días caí en la tentación, me dejé llevar y desobedecí una orden: me masturbé sin permiso. Aún no he cumplido mi castigo y soy consciente de que puede llegar en cualquier momento.
Fue subir al avión y cambiar su forma de actuar. Me hablaba como si no hubiese pasado nada. Mayor fue mi asombro cuando dijo, “quiero que disfrutes este fin de semana y lo vivas al máximo”. ¡¡Qué impredecible!!
Llegamos al destino y cogemos un taxi. Notamos que el taxista no nos quita ojo por el retrovisor. Estoy acostumbrada a que mi collar de cuero acapare las extrañas miradas de la gente. Mi Señor paga y bajamos.
- Éste será nuestro hotel. ¿Te gusta?
- Es precioso mi Amo.
Entramos, Él por delante y yo siguiéndole con las maletas en las manos. Él se identifica y nos indican donde está nuestra habitación. Es todo precioso, por dentro está todo decorado al estilo medieval. No falta el más mínimo detalle.
La habitación es muy grande. Tiene una cama de matrimonio espectacular, un bonito escritorio con su silla… Aún con la boca abierta mi Dueño me saca de mi estado con Su voz firme: “Desnúdate y ven aquí, de rodillas”. Obedezco al instante.
- Este fin de semana será especial. Un amigo Dominante nos ha invitado a la ceremonia de esclavitud de él y su sumisa. Será excepcional, algo parecido a una boda BDSM. Mañana será el acto principal. Y tú estarás estupenda. Más que nunca tienes que estar pendiente de todos los detalles. De mí y mis necesidades. Si en algún momento sientes que no puedes sólo tienes que recordar que si yo te digo que hagas algo es porque estás capacitada. ¿Confías en mí perrita?
- Sí Amo.
Mi Dueño sonríe y, a continuación, se levanta, yo me quedo quieta, no he recibido orden alguna para moverme. Siento la venda acariciar mi cara y tapar mi visión por completo. Mis sentidos se ven aumentados al máximo. Escucho cómo mi Señor abre la puerta. Me pongo alerta al instante, ¿se va? ¿Me dejará sola? Oigo que vuelve dentro, y, además, se oye el sonido de unos tacones.
- Perrita, ¿recuerdas que tenemos un castigo pendiente?
- Sí mi Amo. – Respondo con un hilo de voz.
- Te presento a la Señora Sara. Ella se encargará de propiciarte tu castigo. ¿Estás preparada?
- Sí mi Amo.
Mi Dueño me acaricia la cabeza y yo saco fuerzas para afrontar el duro momento que me espera. Seguidamente escucho unos pasos alejarse, se abre la puerta… para después volverse a cerrar. ¿Se ha ido? ¿Me ha dejado sola con esta Señora? ¿Y si no puedo? Ella no me conoce… ¿Si me pasa algo?
De repente siento un tirón en mis pezones, que me hace retorcerme de dolor y alejarme de mis pensamientos. Se mueve rápidamente, primero me ata a la cama, yo me siento insegura. Y empieza una dura sesión de spanking. La Señora Sara no dice nada. Voy contando mentalmente los azotes, 40 con la mano, 20 con un gato, otros 20 con un material duro, una pala supongo. Pica, escuece, duele, estoy agotada, siento que no puedo más, cuando escucho un silbido característico que reconozco al instante, es una vara. Comienzan a caer los varazos en mi culo, hasta un total de 30.
Siento caricias por todo el cuerpo. Un intenso foco de luz impacta sobre mis ojos, y ahí está, mi Amo. Con una sonrisa de oreja a oreja. Me hace levantarme y saca un gran rollo de film. Me momifica y, después, me tumba sobre la cama. La Señora Sara ya no está. Mi Amo acaricia todo mi cuerpo, mientras me habla. “El castigo ha terminado. Lo has hecho muy bien, me encantó ver como aguantaste. Ahora podrás disfrutar de verdad del maravilloso fin de semana que nos espera. No hay deudas y yo estoy orgulloso de ti”. Yo no podía hablar, pero mi sonrisa lo decía todo. Mi Señor siguió tocándome, y, al final, me permitió tener un orgasmo. Fue muy especial, no como cualquier otro orgasmo, en este se pudo percibir cómo con él me liberaba de toda la tensión de estos días.
El viernes dormimos tranquilos. Después pasamos todo el sábado de un lugar a otro, junto con la Señora Sara y otros amigos de mi Dueño. Pude hablar mucho con la Señora y desde ese día siento un cariño especial por Ella. El sábado culminó con la tan esperada ceremonia, en la que la Señora Sara y mi Dueño sólo tenían buenas palabras para definirme ante el resto. El domingo, mucha pena de tener que regresar y la promesa de volver a vernos.
Relatos.......
Hemos propuesto un entretenimiento para este verano, "relatar", es decir escribir relatos, con una extensión máxima de 3 folios, temática BDSM y mostrando técnicas, herramientas, prácticas..... las favoritas de cada uno.
Ha se han recibido unos cuantos en la dirección oficial de la sala y el blog dom.sumision@gmail.com, esperamos muchos más...anímense!!!
Empezaremos publicando los que ya tenemos ....... esperamos que entretengan, aporten cosas y hagan pensar y sentir...... saludos a todos!!!.
Primer relato recibido, aportación de slavelips{MTK}:
Cogí el coche para dirigirme a su encuentro…..esa casa rural a la que siempre íbamos.
Llevaba todo lo que me pidió para nuestro fin de semana juntos, iba repasando mentalmente, todo lo que debería hacer para agradar y complacer a mi Señor.
Nada más llegar y cuando la puerta se cierra tras de mí me quedo inmóvil, sé que no es la primera vez que nos vemos, pero cada encuentro que tenemos es diferente, nunca sé que pasara, lo único que se es que estaré junto a mi Señor y que nada malo me pasará, deseaba tanto sentirme de nuevo suya, estar nuevamente a sus pies.
Me preguntó si había hecho todo lo que me indicó, le respondí si mi Señor, me ordenó estar solo vestida con su collar, ese collar que lucía con orgullo cuando estábamos juntos.
Me desnudé y me quede en la posición que debo tener a cuatro patas frente a Él, se acercó y me puso mi collar, podía sentir su mano acariciándome el cuello para colocarlo.
Me dio la mano para que me incorporara, iba a ser tratada como puta humillada, como perra usada, como esclava pero estaba feliz.
La sesión comenzó, comenzaron a surgir sentimientos, las manos de mi Señor inspeccionaban mi cuerpo, todo estaba a sus deseos, ajusto el collar a mi cuello.
Allí atada esperaba con excitación sus azotes. Llegó el primer azote que hizo sobresaltarme y cerrar los ojos, en el siguiente azote hizo que me encogiera a lo que Él se acercó a preguntarme: - “¿estás bien”?, a lo que le respondí si mi Señor, estaba excitada, caliente, escuchaba el silbar del látigo en el aire.
Entonces pudo notar que estaba húmeda, metió sus dedos en mi coño para que los lamiera diciéndome al oído me gusta que estés empapada, continuemos con tus azotes.
Me incorpore para así recibirlos, pude notarlos en mi culo, en mi espalda hasta que no pude aguantarlos y le suplique que parara.
Sabía que aún no habíamos acabado, aún notando los azotes, puede notar cómo me pinzaba mis pezones, con esas pinzas que tanto le gustaban, las ató para tenerme bien tirante los pezones, me dijo: - aguanta así perra.
Apenas sentía ya el dolor cuando me pidió que tirara en seco para que saltaran, al tirar se me escapó un grito.
Me soltó de la atadura y me tumbo en la cama para así seguir con la sesión con cera. Encendió la vela para verterla sobre mí, comenzaron a caer las primeras gotas podía notar como caían sobre mis pechos, como se iba formando la cera en ellos, me excitaba notarla caer, bajo hasta mi sexo y comenzó a derramar en él la cera, sentía un ligero malestar que se fue pasando conforme iban cayendo.
Muy bien perra mía, me dijo ahora quiero que te pongas a cuatro patas para que me chupes la polla, se puso delante mía con su polla frente a mí, note su mano que me acercaba la boca a su polla a la vez que me dijo: -“mi perra chupa y demuéstrame lo bien que lo haces”, yo obedecí y abrí mi boca para chupársela como le gustaba, podía escuchar sus gemidos de placer, sentía su polla crecer en mi boca, disfrutaba con esa mamada, notaba como me llegaba hasta el fondo, notándola en la campanilla…. Me sujetaba la cabeza para que no pudiera sacar su polla de mi boca… me decía mientras lo hacía “– así perra, voy a correrme en tu boca y no quiero que desperdicies mi leche, trágatela toda”, entonces pude notar cómo se corría, como mi boca se iba llenando de su caliente leche manteniéndola ahí hasta que me ordenara que me la tragase. Entonces escuche su vos que decía: “-Tragatela perra”, yo obedecí.
Así después de esto estaba con el coño empapado y con ganas de correrme, pero sabía que aún no podría hacerlo.
A mis espaldas le escuche decirme: “-quiero encularte perra, ofreceme tu culo para que pueda hacerlo”
Me puse a cuatro patas con la cabeza apoyada sobre el suelo, estaba excitada, note como sus dedos estaban llenos de lubricante junto a mis jugos, comenzó a meterme los dedos que cada vez entraban más fácilmente, sentía placer cuando me lo hacía me gustaba sentir sus dedos como iban dilatándome cada vez más, así excitada me introdujo su polla entera en mi culo.
Me gusto la sensación de su polla entrando en mi culo, nunca lo había hecho, me sentía su puta, su perra, disfrutaba con sus embestidas. Escuche como me preguntaba si me gustaba, a lo que le respondí si mi Señor, gracias. Se corrió en mi culo a la vez que de nuevo me corría.
Cuando acabó nos dimos un baño los dos juntos para relajarnos, y así nos tumbamos los dos juntos en la cama abrazados nos quedamos dormidos.
Ha se han recibido unos cuantos en la dirección oficial de la sala y el blog dom.sumision@gmail.com, esperamos muchos más...anímense!!!
Empezaremos publicando los que ya tenemos ....... esperamos que entretengan, aporten cosas y hagan pensar y sentir...... saludos a todos!!!.
Primer relato recibido, aportación de slavelips{MTK}:
Cogí el coche para dirigirme a su encuentro…..esa casa rural a la que siempre íbamos.
Llevaba todo lo que me pidió para nuestro fin de semana juntos, iba repasando mentalmente, todo lo que debería hacer para agradar y complacer a mi Señor.
Nada más llegar y cuando la puerta se cierra tras de mí me quedo inmóvil, sé que no es la primera vez que nos vemos, pero cada encuentro que tenemos es diferente, nunca sé que pasara, lo único que se es que estaré junto a mi Señor y que nada malo me pasará, deseaba tanto sentirme de nuevo suya, estar nuevamente a sus pies.
Me preguntó si había hecho todo lo que me indicó, le respondí si mi Señor, me ordenó estar solo vestida con su collar, ese collar que lucía con orgullo cuando estábamos juntos.
Me desnudé y me quede en la posición que debo tener a cuatro patas frente a Él, se acercó y me puso mi collar, podía sentir su mano acariciándome el cuello para colocarlo.
Me dio la mano para que me incorporara, iba a ser tratada como puta humillada, como perra usada, como esclava pero estaba feliz.
La sesión comenzó, comenzaron a surgir sentimientos, las manos de mi Señor inspeccionaban mi cuerpo, todo estaba a sus deseos, ajusto el collar a mi cuello.
Allí atada esperaba con excitación sus azotes. Llegó el primer azote que hizo sobresaltarme y cerrar los ojos, en el siguiente azote hizo que me encogiera a lo que Él se acercó a preguntarme: - “¿estás bien”?, a lo que le respondí si mi Señor, estaba excitada, caliente, escuchaba el silbar del látigo en el aire.
Entonces pudo notar que estaba húmeda, metió sus dedos en mi coño para que los lamiera diciéndome al oído me gusta que estés empapada, continuemos con tus azotes.
Me incorpore para así recibirlos, pude notarlos en mi culo, en mi espalda hasta que no pude aguantarlos y le suplique que parara.
Sabía que aún no habíamos acabado, aún notando los azotes, puede notar cómo me pinzaba mis pezones, con esas pinzas que tanto le gustaban, las ató para tenerme bien tirante los pezones, me dijo: - aguanta así perra.
Apenas sentía ya el dolor cuando me pidió que tirara en seco para que saltaran, al tirar se me escapó un grito.
Me soltó de la atadura y me tumbo en la cama para así seguir con la sesión con cera. Encendió la vela para verterla sobre mí, comenzaron a caer las primeras gotas podía notar como caían sobre mis pechos, como se iba formando la cera en ellos, me excitaba notarla caer, bajo hasta mi sexo y comenzó a derramar en él la cera, sentía un ligero malestar que se fue pasando conforme iban cayendo.
Muy bien perra mía, me dijo ahora quiero que te pongas a cuatro patas para que me chupes la polla, se puso delante mía con su polla frente a mí, note su mano que me acercaba la boca a su polla a la vez que me dijo: -“mi perra chupa y demuéstrame lo bien que lo haces”, yo obedecí y abrí mi boca para chupársela como le gustaba, podía escuchar sus gemidos de placer, sentía su polla crecer en mi boca, disfrutaba con esa mamada, notaba como me llegaba hasta el fondo, notándola en la campanilla…. Me sujetaba la cabeza para que no pudiera sacar su polla de mi boca… me decía mientras lo hacía “– así perra, voy a correrme en tu boca y no quiero que desperdicies mi leche, trágatela toda”, entonces pude notar cómo se corría, como mi boca se iba llenando de su caliente leche manteniéndola ahí hasta que me ordenara que me la tragase. Entonces escuche su vos que decía: “-Tragatela perra”, yo obedecí.
Así después de esto estaba con el coño empapado y con ganas de correrme, pero sabía que aún no podría hacerlo.
A mis espaldas le escuche decirme: “-quiero encularte perra, ofreceme tu culo para que pueda hacerlo”
Me puse a cuatro patas con la cabeza apoyada sobre el suelo, estaba excitada, note como sus dedos estaban llenos de lubricante junto a mis jugos, comenzó a meterme los dedos que cada vez entraban más fácilmente, sentía placer cuando me lo hacía me gustaba sentir sus dedos como iban dilatándome cada vez más, así excitada me introdujo su polla entera en mi culo.
Me gusto la sensación de su polla entrando en mi culo, nunca lo había hecho, me sentía su puta, su perra, disfrutaba con sus embestidas. Escuche como me preguntaba si me gustaba, a lo que le respondí si mi Señor, gracias. Se corrió en mi culo a la vez que de nuevo me corría.
Cuando acabó nos dimos un baño los dos juntos para relajarnos, y así nos tumbamos los dos juntos en la cama abrazados nos quedamos dormidos.
jueves, 4 de noviembre de 2010
GANADOR DEL CONCURSO DE RELATOS
En primer lugar, queremos dar las gracias a todos los participantes en el concurso, se han presentado escritos verdaderamente impresionantes... pero sólo podía ganar uno...
El premio, ya saben, suscripción a la revista SUMISSA, por un mes.
Así pues, sin más dilación..... y comentando que el reparto de los votos ha sido muy reñido.....el premio del concurso de relatos ha recaído en .............. "the winner is........."
con su relato La huída
El premio, ya saben, suscripción a la revista SUMISSA, por un mes.
Así pues, sin más dilación..... y comentando que el reparto de los votos ha sido muy reñido.....el premio del concurso de relatos ha recaído en .............. "the winner is........."
con su relato La huída
CONCURSO RELATO.............. relatos
GRACIAS POR PARTICIPAR:
En la columna de la derecha, bajo el título..... RELATOS.... encontrarán todos los relatos participantes en este concurso.
Para votar al relato que más guste, sólo tendrán que dejar un comentario con una puntuación (5 puntos), en esta entrada principal, los votos anónimos no entrarán en el recuento.
Gracias por la participación, la recepción de votos se cerrará el próximo miércoles a las 20:00h y el recuento terminará a las 00:00; hora en la que saldrá publicado el ganador.
Miles de leyendas, relatos, cuentos e historias se han escrito alrededor de la noche de los Difuntos; pero ninguno como los que vamos a leer aquí en estos días..... estamos seguros.
En la columna de la derecha, bajo el título..... RELATOS.... encontrarán todos los relatos participantes en este concurso.
Para votar al relato que más guste, sólo tendrán que dejar un comentario con una puntuación (5 puntos), en esta entrada principal, los votos anónimos no entrarán en el recuento.
Gracias por la participación, la recepción de votos se cerrará el próximo miércoles a las 20:00h y el recuento terminará a las 00:00; hora en la que saldrá publicado el ganador.
Miles de leyendas, relatos, cuentos e historias se han escrito alrededor de la noche de los Difuntos; pero ninguno como los que vamos a leer aquí en estos días..... estamos seguros.
La propuesta es, a partir de unas directrices.... (escenario, tiempo, protagonistas) para que todos tengan igualdad de condiciones, desarrollar un relato BDSM con fondo de terror.... un texto que no supere dos páginas de un documento de word, sin iconos ni colores, se enviarán los relatos a la dirección carmenters@gmail.com; fecha límite el próximo viernes 29 de Octubre, se publicarán los relatos en el blog y habrá una casilla para votar, el relato más votado resultará el elegido para comentar en la sala de chat, y quien sabe si………… recibirá algún premio jejeje.
La historia se desarrolla en un espeso bosque, una edificio enorme, derruído… sin vida…. ocupado por cientos de hiedras y matojos.. ni los animales del bosque se acercan a él… es un antiguo hospital psiquiátrico… en los años que estuvo en funcionamiento, la Doctora Ruth Muscaria decidió voluntariamente hacerse cargo de la administración del centro, había creado un elixir que, inyectado a los internos/as, los convertía en sus esclavos sexuales.. el mundo no la comprendía, profesionales de todos los campos intentaron desprestigiarla y eliminarla de la historia… hasta que una noche, en circunstancias misteriosas, falleció……………
Desde entonces, todas las noches de Difuntos…..a media noche…… las ruinas del Hospital se iluminan…. Se pueden adivinar las ventanas, que reflejan la luz de las velas…en el laboratorio de la Doctora Muscaria...
lunes, 1 de noviembre de 2010
relato de... FILOYNAVAJA
¡¡Cuantos días planeando¡¡ ¡¡Cuantas noches manteniendo la boca cerrada para poder mantener la sorpresa¡¡ y por fin … Allí estábamos , mi esclava y Yo, conduciendo por la carretera secundaria , después de una opípara comida en el hostal típico del pueblo y encaminándonos a lo más profundo del bosque , al paraje elegido por mí para la tan ansiada sesión al aire libre.
El marco es magnífico, el sólido edificio con los gruesos y desconchados muros flaqueado por los arboles centenario se silueteaba ante el claro horizonte de la magnífica tarde.
Mi esclava baja del coche y se despoja de la ropa, el ambiente es fresco pero el último sol de octubre aun calienta. Elijo un árbol de grueso tronco y dos ramas simétricas en ángulo crucífero y paso a paso comienzo la liturgia de las cuerdas…
Es como imaginé… ella excitada y gritando a cada azote, sin cortarse con los decibelios que fábrica su garganta y yo… temblando, la fusta en la mano y con los ojos brillando a cada azote…
La sesión prosigue, el sudor se acumula, los gritos arrecian y envueltos en la vorágine de carne y verdugones en la piel de mi esclava nos hemos olvidado de la hora.
El ocaso nos alcanza y precipitadamente recogemos el herramental de placer y dolor para que la noche cerrada no nos alcance por el camino. Mientras empaquetamos mis ojos capturan la expresión de terror de mi princesa mientras mira atrás. El edificio silente deja escapar de sus ventanas superiores una luz tan brillante como la de un neón potente y claro.
Curiosos y con el miedo en el cuerpo subimos por la polvorienta escalera hasta alcanzar a vislumbrar lo que está ocurriendo en la habitación iluminada. No damos crédito a lo que vemos…
La bata blanca sobre corpiño de látex negro, una fusta en la mano y en la otra una enorme jeringa con liquido color rubí que refulgía en contraste con la fuerte luz cenital de una lámpara quirúrgica.
Con un ademan seguro inyectó el contenido de la jeringa en los brazos de los cadáveres, hombre y mujer que al momento de sentir el fluido por sus venas cobraron vida y belleza, y aunque pálidos y con los rostros teñidos de la sombra de la muerte exclamaros los dos a la vez con monocorde entonación:: A su servicio Mi Ama…
No paramos de correr hasta llegar a la autopista… no hablamos en todo el recorrido, no sé que estaría pensando mi esclava pero yo pensaba en…
Que maravillosa camarada ¡¡¡ Que excelsa y sobrenatural AMA dejaba atrás y cuanto daría por aprender el secreto de revivir la carne muerta para convertirla en espíritu a mi servicio…
FIN
relato de... ari{}
El Elixir Maldito
Hace 40 años era un edificio precioso, pese a ser un hospital, estaba rodeado de zonas verdes donde poder dar un paseo, y dentro también habia grandes jardines para que los residentes tuvieran sitios para estar y pasear.
Todavía me acuerdo de ese primer día como si no hubiera pasado el tiempo, yo tenia 20 años por aquel entonces, y recuerdo que mi madre me mando al hospital a ver si me daban trabajo...
Cuando llame a la puerta me la abrió una Señora, ella no era muy mayor, tendría unos 50 años, era la directora del hospital, la Doctora Ruth Muscaira.
Fue muy agradable conmigo, la verdad, muy amable y enseguida se quedo encantada conmigo y no dudo en ofrecerme un puesto de trabajo...
Yo iba a ser su ayudante personal, la iba a ayudar con sus pacientes y con sus medicinas.
Al ser un trabajo muy costoso y tener que estar allí muchas horas del día, me ofreció la opción de quedarme en una habitación con ella, yo acepté encantada...sin imaginarme todo lo que allí iba a suceder.
Al día siguiente con todas las ilusiones puestas en mi nuevo trabajo, me dirigí allí con mis maletas, cuando llegue Ella estaba esperándome en la puerta, la seguí hasta su habitación y me señalo cual seria mi cama. Hubo algo que me llamo la atención, en la habitación había cadenas y fustas, son de adorno, me dijo la Doctora Muscaira, yo solo asentí.
Me enseño todas las instalaciones, haciendo especial mención en que no podía entrar en su laboratorio...
Al día siguiente Ella me llevo a su despacho y me dijo que estaba creando algo nuevo, algo para su propio disfrute y el de los demás, que me lo iba a enseñar y a comentar, pero que tenia que guardar el secreto.
Yo le dije que si y preste mucha atención a lo que ella me decía, resulta que la Doctora Muscaria necesitaba tener esclavos para su uso y disfrute sexual, y había inventado algo para inyectarlo, de ahí me explico el porqué de las cadenas y las fustas que ella guardaba en su habitación.
Me dijo a la noche ven al laboratorio conmigo...Lego la noche y la acompañe al laboratorio, allí había 6 enfermos del hospital, 3 chicos y 3 chicas, ellos eran de los que en mejor estado se encontraban.
Ella les iba a inyectar un elixir, algo que había inventado para que le hicieran sentir placer, allí los tenía a los pies de Ella. Me confesó que siempre tenia a los mismos, que le gustaba sentir la dominación sobre ellos, pero que tenia que tener mucho cuidado porque la estaban investigando...
Les puso en fila, entre ellos jugaban sexualmente, se daban placer y lo más importante se lo daban a Ella, a su Señora, a la persona que los habia creado y que les hacia sentir eso.
Ella les ataba con sus cadenas, les fustaba con sus látigos, y ellos eran felices viendo como ella disfrutaba, sintiendo como eran su juguete, como se dejaban hacer lo que Ella quisiera para hacerle sentir bien.
Les castigaba cuando hacian algo mal, eran suy@s sus esclav@s, los que vivían por y para Ella, los que Ella habia creado....
La Doctora Ruth Muscaria siguio mucho tiempo jugando con ellos, provo muchas cosas para su uso y disfrute, les ataba, azotaba..., eran su juguete y asi Ella era feliz.
Un día vino a donde mi asustada y me dijo que le habia llegado una carta diciéndola que tenia que abandonar el hospital, que le habian investigado y que debia de abandonar su puesto de trabajo lo antes posible....ella estaba muy muy nerviosa.
Esa misma noche ella me pidio por favor que no saliera de la habitación hasta que no fuera de día, yo pienso que ella sabia lo que iba a pasar a continuación, estaba muy alterada.
A media noche se oyeron muchos ruidos, ruidos de pelea, pero yo fui incapaz de levantarme de la cama, me daba muchísimo miedo.
No pude dormir muy bien esa noche y en cuanto abri los ojos miré hacia su cama, alli no habia nadie, muerta de pánico me acerque a su laboratorio y segun abri la puerta la vi tendida en el sueo con muchas jeringuillas clavadas en su cuerpo...
A día de hoy todavia no se han descubierto las causas de la muerte, aunque yo pienso que fueron esos 6 esclavos los que la mataron, ya que no se les volvio a ver, desaparecieron.
Todos los demás enfermos fueron trasladados al hospital mas cercano.
Cada noche del 31 de Octubre, se puede ver una luz que sale del laboratorio de la Doctora Ruth Muscaria, y se rumorea y yo pienso que es asi, que son los 6 esclavos que la buscan para que Ella les domine como hizo en su día.
relato de... izel{ADR}
Se mira al espejo, se siente bella porque su amo se lo ha dicho, desde que esta con él, las imperfecciones físicas pasaron a segundo término, Nina se mira sonriente con su larga cabellera y su lindo collar como única vestimenta espera las órdenes de su Amo. Hace poco más de un año que decidió aceptar la esclavitud como su eje de vida, entregándose en cuerpo y alma a su ahora Dueño.
Llego esta mañana a la cabaña, debía de llegar a las 9:00am pero se ha perdido a través de ese camino sinuoso, boscoso y oscuro a pesar de la hora. No sabe bien que fue lo que la estremeció, si el saber que sería severamente castigada por su retraso o el recorrer ese sendero hasta la cabaña.
Al llegar a la puerta encontró una nota “Está abierto, entra dúchate y espera como sabes que es tu condición. Entro, estaba todo muy ordenado, muy limpio y acogedor con la chimenea encendida y café en la estufa. No lo tomo, no tenía permiso de hacerlo.
Subió la escalinata al segundo piso, abrió la primera puerta que encontró y vio que ese cuarto estaba diseñado y con todos lo necesario para una dura sesión de sumisión. Siguió por el pasillo y encontró otra habitación donde había una linda cama y un baño.
Entro, acomodo todas sus cosas como ya antes se lo habían ordenado y se metió a bañar, preparó la tina y se detalló el cuerpo como le gustaba a su Amo, al terminar se sentó en el espejo para detallar su rostro y su pelo.
Absorta en sus pensamientos nunca escucho cuando la puerta principal se abría, pero si escucho los pasos en la escalera, rápidamente se incorporó y como perra que era, salió de la recamara esperando encontrar a su Amo a que terminara de subir, no había nadie, lo que si vio fue un antifaz y una nota que decía “esta noche es diferente y especial, bienvenida a mi casa, baja a la sala, ponte este antifaz, sientas lo que sientas y oigas lo que oigas no te destapes los ojos hasta que yo lo haga”.
Se sintió nerviosa pues esa no era la letra de su Amo, ella la conocía bien pues desde que acepto su condición muchas de sus órdenes las recibía de esta forma. Aun así no dudo y bajo la escalera, se sentó en la alfombra y se cubrió los ojos.
Abrió las piernas lo más que pudo, y puso sus brazos sobre las piernas con las manos abiertas en señal de espera. Apenas había adoptado esta posición empezó a escuchar muchas voces, risas de hombres y mujeres y una linda música que le pareció como de la década de los 20.
Se asombró ya que momentos antes no había nadie en la sala, pensó que quizá su Amo había prendido la televisión o el radio, aunque no recordó haber visto aparato alguno, pero aun así no se movió, no lo tenía permitido.
De repente la sobresalto una caricia en la cara, y una voz de mujer que le decía al oído “Que linda esclava eres, hacía tiempo que no venía una como tú”. Y por el otro lado una voz de hombre que decía “la he observado y es muy obediente”. No era la voz de su Amo, él le había dicho que pasarían las festividades del día de muertos solos en la cabaña que acaba de adquirir, entonces ¿Por qué no le dijo que estaría esta gente ahí?.
La mujer siguió con sus caricias y ella sin moverse, confiaba ciegamente en su Amo y sabía que no sería capaz de permitir que le hicieran daño. La distrajo de sus pensamientos un fuerte dolor en sus pezones, los habían estirado y estrujado varias veces, mientras una mano entraba en el coño de su Señor “Ummm que rápido te has mojado perra me encanta como te activa el dolor”. Así estuvieron un buen rato, combinando caricias suaves con dolorosas. Eso la tenía lista para lo que le pidieran pues sabía que, en parte, ser esclava era sinónimo de satisfacción a terceros.
Le ordenaron ponerse en posición whip y la azotaron, perdió la cuenta de cuantos latigazos le habían dado, los cuales acepto sin quejarse pensando que ese era el castigo por su tardanza. En esta misma posición el metieron un par de consoladores y los prendieron a toda velocidad. Le habían advertido no correrse o continuarían los azotes.
Se sentía observada, pues sabía que no estaban solos, los demás invitados motivaban a los dos Amos a continuar usándola, azotándola, pinzándola y penetrándola. Sentía escurrir sus jugos, sentía que tanto la espalda como la su culo le ardía y lo sentía caliente de los azotes antes recibidos, estaba totalmente entregada. La cambiaron de posiciones un sin número de veces, perdió la noción del tiempo y del lugar, no sabía cuánto es que había transcurrido.
Estaba en la posición de entrega, cuando de la nada, se hizo un silencio sepulcral, al unísono se fueron la músicas y las voces, dejo de sentir las manos que la acariciaban y la azotaban, no entendía que pasaba. De repente, escucho la llave en la cerradura y la voz de su amo llamándola y aclarando el porqué de su tardanza ya que el coche se le había descompuesto a la mitad del camino, y así como se descompuso así mismo empezó a funcionar tiempo después
La vio ahí, en la sala, desconcertada y temerosa después de escuchar al Amo. Él le destapo los ojos y le pregunto por qué la encontraba en esa posición y con el cuerpo marcado; ella empezó a llorar y entre sollozos le conto a su Señor todo lo que había sucedido, él le dijo que no había encontrado a nadie a los alrededores de la cabaña y que además la había elegido por no tener vecinos cerca. Su Amo la abrazo y la consoló sin poder, ninguno de los dos, dar una clara explicación de lo vivido por Nina aquella noche de Muertos. Izel{ADR}
relato de... shadiraDeDoms
Desde que el hospital cerro y ella murió, el visitaba todos los 1 de noviembre el lugar que tanto placer le habia dado.
Encendía todas las luces, preparaba los utensilios, y se tumbaba esperándola en la vieja camilla.
Mientras esperaba, recorría mentalmente cada una de sus marca y cicatrices, y una sonrisa se dibujaba en su boca.
Un crujido le puso alerta, ya estaba aquí, unos pasos, una puerta que se cierra, y una brisa con olor a ella......
Una sombra deslizándose a su alrededor, como en una danza infernal, unas uñas rozando su cara....
De repente las correas se cerraban en sus muñecas y tobillos, las luces le cegaban, y una mordaza no le dejaba gritar.
Un rostro demacrado por la muerte lo miraba, con ojos despiadados.
Como saliendo de ningún sitio escucho su voz que decía:
-Esta sera la ultima vez.......
Algo frío recorrió su estomago, no podía ver que pasaba, ella le hurgaba las tripas, y cogiéndolas con mucha delicadeza, se las enrollo en el cuello, la sangre caía, podía oír las gotas al tocar el suelo.
-Tu sitio, ya no esta aquí....
Un dolor intenso atravesó sus muslos, ya no los podía mover, el espejo que estaba en la pared, ahora colgaba del techo, y podía verse reflejado.....
Dos tubos de hierro atravesaban sus muslos, escupiendo sangre por los orificios.
Ella le miraba orgullosa:
-Seras mi ultima gran obra de arte......
El solo mirara su reflejo en el espejo, como si aquel no fuera el.
Empezó a escuchar unos crujidos...sus dedos se deformaban como gusanos.
Algo empezó a acariciar su cuerpo, cada vez mas fuerte hasta llegar a su cara, empezaron a aparecer cortes y mas cortes, la sangre le cegaba.
Asi se quedo no sabe cuanto tiempo, ella desapareció, como si nunca hubiera estado allí, estaba solo.....
-Voy a morir??
Su mente no entendía nada, cada vez se sentía mas débil, tenia frío y miedo.
Por que esta vez ella no se habia quedado con el??
Una puerta, una brisa, y su olor....
Un ultimo recuerdo paso por su cabeza antes de que todo se tornara oscuro.
Un día soleado, una ventana, y una flor en el alféizar....
Otra vez su imagen en el espejo......
Y en ese mismo reflejo, ella, flotando encima de el, mirándolo y esperando mientras a el se le cerraban los ojos.
Todos se horrorizaron al ver las fotos en el periódico, pero pocos lloraron su muerte, solo era un loco mas de aquel lugar extraño, que yo no existía.
Encendía todas las luces, preparaba los utensilios, y se tumbaba esperándola en la vieja camilla.
Mientras esperaba, recorría mentalmente cada una de sus marca y cicatrices, y una sonrisa se dibujaba en su boca.
Un crujido le puso alerta, ya estaba aquí, unos pasos, una puerta que se cierra, y una brisa con olor a ella......
Una sombra deslizándose a su alrededor, como en una danza infernal, unas uñas rozando su cara....
De repente las correas se cerraban en sus muñecas y tobillos, las luces le cegaban, y una mordaza no le dejaba gritar.
Un rostro demacrado por la muerte lo miraba, con ojos despiadados.
Como saliendo de ningún sitio escucho su voz que decía:
-Esta sera la ultima vez.......
Algo frío recorrió su estomago, no podía ver que pasaba, ella le hurgaba las tripas, y cogiéndolas con mucha delicadeza, se las enrollo en el cuello, la sangre caía, podía oír las gotas al tocar el suelo.
-Tu sitio, ya no esta aquí....
Un dolor intenso atravesó sus muslos, ya no los podía mover, el espejo que estaba en la pared, ahora colgaba del techo, y podía verse reflejado.....
Dos tubos de hierro atravesaban sus muslos, escupiendo sangre por los orificios.
Ella le miraba orgullosa:
-Seras mi ultima gran obra de arte......
El solo mirara su reflejo en el espejo, como si aquel no fuera el.
Empezó a escuchar unos crujidos...sus dedos se deformaban como gusanos.
Algo empezó a acariciar su cuerpo, cada vez mas fuerte hasta llegar a su cara, empezaron a aparecer cortes y mas cortes, la sangre le cegaba.
Asi se quedo no sabe cuanto tiempo, ella desapareció, como si nunca hubiera estado allí, estaba solo.....
-Voy a morir??
Su mente no entendía nada, cada vez se sentía mas débil, tenia frío y miedo.
Por que esta vez ella no se habia quedado con el??
Una puerta, una brisa, y su olor....
Un ultimo recuerdo paso por su cabeza antes de que todo se tornara oscuro.
Un día soleado, una ventana, y una flor en el alféizar....
Otra vez su imagen en el espejo......
Y en ese mismo reflejo, ella, flotando encima de el, mirándolo y esperando mientras a el se le cerraban los ojos.
Todos se horrorizaron al ver las fotos en el periódico, pero pocos lloraron su muerte, solo era un loco mas de aquel lugar extraño, que yo no existía.
relato de... Iqus
El ruido de los tacones inundaba cada pasillo y habitación del ajado hospital. Igual que las manecillas de un reloj, los tacones marcaban un ritmo opresivo que convertía el aire en una espesa melaza difícil de atravesar. Cada paso por alejarse de ellos le exigía poner al límite la escasa resistencia que aún le quedaba.
Paso tras paso. Pasillo tras pasillo. Habitación tras habitación. El único pensamiento que cruzaba su mente era alejarse lo más posible de los tacones y encontrar la salida del hospital.
Sintiendo el frío de las losas de mármol en sus pies descalzos, se adentro en un nuevo pasillo rezando llegar a la salida, pero en su lugar encontró una puerta entreabierta.
Sonidos ahogados provenientes del otro lado de la puerta golpearon su cerebro para que retrocediese y continuase buscando, pero el aterrador sonido de los tacones a su espalda fue más poderoso. Con miedo, abrió la puerta y la cruzó.
Antes su asustada mirada se abrió una sala pequeña e impoluta. Una luz blanca permitía ver la totalidad de la sala. Una ventana cubierta por una gran cortina. Un dispensario lleno de plateados objetos de aspecto siniestro. Un biombo en una esquina. Una puerta entre abierta al otro lado. Y en el centro de la sala, una camilla. Una camilla ocupada.
Tendida sobre ella, una joven desnuda de piel pálida se retorcía. Sus manos y pies estaban inmovilizados a las barras de la camilla mediante correas de cuero y una mordaza silenciaba sus gemidos, pero sin llegar a ahogarlos por completos. La joven no dejaba de agitarse, como si tratara de alcanzar algo.
Con pasos temerosos, se dispuso a andar rodeando la camilla para alcanzar la otra puerta y salir de ahí para continuar con su huida.
Mientras pasaba frente a la joven, esta miro suplicante. Sin pronunciar palabra rogó por ser soltada. Deteniéndose unos segundos mientras meditaba que hacer, observó una cinta de plástico alrededor del cuello de la joven con unos números y letras negros grabados en ella. Sobre su piel, alguien había escrito una secuencia empleando un rotulador negro: EE013.
Cuando estaba a punto de estirar el brazo para soltar las correas, el sonido de los tacones volvió a imponerse por encima de los gemidos de la joven. Retrocediendo ante el sonido, se giró sin mirar a la joven en busca de la salida y reparo en los folios que había en una mesa auxiliar, junto a una ampolla de líquido azul y una jeringuilla.
Sin detenerse demasiado, sus ojos fueron capaces de captar unas fugaces líneas subrayadas: “Excitante Experimental; tipo 013. Tras aplicarle una dosis al sujeto XX-22-130788, al cabo de cinco minutos presenta un aumento del pulso y empieza a segregar fluidos corporales en abundancia. Tras diez minu…”
Un taconazo acompañó a la visión de una sombra tras la puerta por la que había entrado, por lo que salió rápidamente por la puerta opuesta volcando la mesa auxiliar y su contenido por el impoluto suelo.
Con pasos acelerados se volvió a internar por el polvoriento pasillo. Volvió a recorrer las laberínticas estancias del hospital, buscando la salida.
Cada que vez que entraba en una de las impolutas habitaciones, veía a más “pacientes”. Hombres y mujeres con los mismos collares de plástico en el cuello. Cada uno mostraba distintas poses y reacciones ante diversos sueros. Cada nueva habitación le mostraba un nuevo mundo de placeres incontrolables. En ocasiones se encontraba a “pacientes” siendo sometidos a prácticas dolorosas y humillantes, y eran estos los que mostraban un éxtasis mayor.
En una habitación, una mujer permanecía colgada de una estructura mediante unos finos cables que estaban atados a unos aros de metal que estaban clavados en su piel, y sus gemidos eran casi capaces de ahogar el sonido de los tacones. En otra, un hombre mostraba agujas clavadas por todo su cuerpo. En otra, una pareja atada con cables eléctricos recibía descargas de manera aleatoria.
Todos los “pacientes” estaban en un estado de excitación continua. La mayoría ni siquiera reparaba en su presencia. Y en esa atmósfera inundada por la opresión de los tacones y los sonidos, olores y sabores de la excitación de los “pacientes” continuó su búsqueda hasta alcanzar una de las salas inmaculadas. Solo que en esta no había “paciente”. Y tampoco salida.
Buscando desesperadamente una salida, sintió como la presencia de los tacones la había alcanzado repentinamente, sin avisar. Con pavor se giró y la observó.
Alta y poderosa. Con formas perfectas. Iba vestida únicamente con una impoluta bata blanca con su nombre cosido en ella: Muscaria. Unas gafas de fina montura metálica sobre su delicada nariz le daban un aire aún mayor de autoridad. Los omnipresentes zapatos de tacón negro relucían en sus pies. Una sonrisa cargada de astucia se formó en sus labios. Y con pasos delicados fue recorriendo la sala hasta alcanzar una mesa.
1 de Noviembre. ¿Cuánto habrá pasado ya? ¿Cuantas veces habremos vuelto a este mundo mortal por esta noche? ¿Cuántas veces has intentado ya escapar de mis cuidados, ..-24-011184? – la doctora dejó sobre la mesa el calendario que había cogido instantes antes. – Es hora de tu tratamiento. Ya sabes que no puedes escapar. Cuanto más lo intentes, más dolerá. Aunque eso…no siempre es malo, ¿verdad?
Tenía razón. No podía escapar. Lo había intentado cada 1 de Noviembre. En cada cumpleaños. Cada vez que el Más Allá se acercaba al mundo de los mortales. Pero siempre fracasaba. Y sabía lo que el fracaso implicaba.
Sin dejar de sonreír, la doctora sacó una jeringuilla de su bata. Y se acercó acompañada por el sonido de sus tacones y el coro de gemidos de sus “pacientes”.
Fin.
relato de... armonia{JL}
vestia un largo vestido negro de terciopelo y gasa,que enmarcaba mi figura,pequeña pero sin ausencia de curvas.un regalo de mi Dueño,estilo gotico.una especie de gargantilla que asemejaba una araña abrazaba mi blanco cuello.parecia salida de un relato de Charles Dickens.
anochecia y los cipreses del cementerio danzaban a mi alrrededor mecidos por el viento helado que dominaba sus ramas y al contacto con ellas,emitia un sonido escalofriante que me recordaba en cierta manera al aullido de un ser mitad hombre mitad lobo...
las cancelas que protegian algunos panteones se abrian y cerraban como si miles de manos huesudas,invisibles,de un tono gris muerte y frias cual marmol,se empeñaran en hacerme sentir una mariposa en un tornado.
la graba del suelo empezo a traerme el sonido de unos pasos.sentia mi cara helada.mis pies adormecidos por el frio.temblaba no se si de frio o de puro nerviosismo.de donde demonios venia aquel sonido de pasos?mi Dueño me citò en aquel cementerio a la hora de las brujas,y el aire me traia un aroma y un sonido que nada tenia que ver al de su perfume ni al compas de sus pasos...
"no te gires,puta".mi corazon casi se salio del pecho que aquel maravillloso vestido victoriano dejaba casi totalmente al alcance de cualquier mirada.no me gire pero no era El,estaba aterrada...y ese olor,tan extraño...
senti su mano fria deslizarse por mi espalda.mi respiracion se hacia dolorosa al introducirse en mi cuerpo esas grandes bocanadas de aire frio que necesitaba en esos momentos.sentia como la suya se acompasaba,se empastaba a la mia,eramos uno...pero quien era el?en ese instante un pañuelo color purpura abrigò mis ojos y alli estaba yo,ya con el alma desnuda y la ceguera que me acababa de provocar aquel hombre.
la mano ahora ya estaba en mi hombro y comenzo a bajar por el lado derecho de mi pecho.el tacto era frio,pero suave.lleve mi mano sobre la suya para intentar mirar a traves del tacto,averiguar de esa manera quien estaba detras de mi...pude notar unas manos grandes de finos y largos dedos,las venas eran una especie de relieve en su piel,y note que en uno de sus dedos habia una especie de anillo,grande,al tacto se asemejaba a una...calavera!me asuste y quite mi mano rapidamente;"quien eres?" chssssssssssttttttttt ...siseo.e inclinò su cabeza sobre mi cuello.lejos de asus tarme akel gesto hizo que mi coño empezara a lubricar.su lengua recorria mi cuello ,que yo incline hacia un lado para que el recorrido fuera mayor y tuviera mas tiempo de relamerlo,en ese mismo instante su mano abrazo uno de mis senos.sus dedos rodearn un pezon y empezo a clavar sus uñas en el.el dolor era grande pero me excitaba.una gota de saliba cayò de su boca entre mis pechos y empezo a mordisquear suavemente mi cuello.cada vez sentia mas calor subir por mi interior de mi coño hasta mi garganta,k transformaba en gemido.y acompasò la presion de sus dedos en mi pezon a la fuerza con que mordia mi cuello.crei que me arrancaba el pezon cuando abrio su boca y algo punzante,4 picos que debian ser sus colmillos senti como se abrian paso en mi cuello,traspasaronmi carne y fluia un liquido caliente que resbalaba por mi pecho:mi sangre.
fue cuando antes de desmallarme me susurrò...POR FIN ERES MIA...
anochecia y los cipreses del cementerio danzaban a mi alrrededor mecidos por el viento helado que dominaba sus ramas y al contacto con ellas,emitia un sonido escalofriante que me recordaba en cierta manera al aullido de un ser mitad hombre mitad lobo...
las cancelas que protegian algunos panteones se abrian y cerraban como si miles de manos huesudas,invisibles,de un tono gris muerte y frias cual marmol,se empeñaran en hacerme sentir una mariposa en un tornado.
la graba del suelo empezo a traerme el sonido de unos pasos.sentia mi cara helada.mis pies adormecidos por el frio.temblaba no se si de frio o de puro nerviosismo.de donde demonios venia aquel sonido de pasos?mi Dueño me citò en aquel cementerio a la hora de las brujas,y el aire me traia un aroma y un sonido que nada tenia que ver al de su perfume ni al compas de sus pasos...
"no te gires,puta".mi corazon casi se salio del pecho que aquel maravillloso vestido victoriano dejaba casi totalmente al alcance de cualquier mirada.no me gire pero no era El,estaba aterrada...y ese olor,tan extraño...
senti su mano fria deslizarse por mi espalda.mi respiracion se hacia dolorosa al introducirse en mi cuerpo esas grandes bocanadas de aire frio que necesitaba en esos momentos.sentia como la suya se acompasaba,se empastaba a la mia,eramos uno...pero quien era el?en ese instante un pañuelo color purpura abrigò mis ojos y alli estaba yo,ya con el alma desnuda y la ceguera que me acababa de provocar aquel hombre.
la mano ahora ya estaba en mi hombro y comenzo a bajar por el lado derecho de mi pecho.el tacto era frio,pero suave.lleve mi mano sobre la suya para intentar mirar a traves del tacto,averiguar de esa manera quien estaba detras de mi...pude notar unas manos grandes de finos y largos dedos,las venas eran una especie de relieve en su piel,y note que en uno de sus dedos habia una especie de anillo,grande,al tacto se asemejaba a una...calavera!me asuste y quite mi mano rapidamente;"quien eres?" chssssssssssttttttttt ...siseo.e inclinò su cabeza sobre mi cuello.lejos de asus tarme akel gesto hizo que mi coño empezara a lubricar.su lengua recorria mi cuello ,que yo incline hacia un lado para que el recorrido fuera mayor y tuviera mas tiempo de relamerlo,en ese mismo instante su mano abrazo uno de mis senos.sus dedos rodearn un pezon y empezo a clavar sus uñas en el.el dolor era grande pero me excitaba.una gota de saliba cayò de su boca entre mis pechos y empezo a mordisquear suavemente mi cuello.cada vez sentia mas calor subir por mi interior de mi coño hasta mi garganta,k transformaba en gemido.y acompasò la presion de sus dedos en mi pezon a la fuerza con que mordia mi cuello.crei que me arrancaba el pezon cuando abrio su boca y algo punzante,4 picos que debian ser sus colmillos senti como se abrian paso en mi cuello,traspasaronmi carne y fluia un liquido caliente que resbalaba por mi pecho:mi sangre.
fue cuando antes de desmallarme me susurrò...POR FIN ERES MIA...
relato de... Bilbo Bolson
NOCHE DE MUERTOS
El asiento de atrás del imponente Mercedes negro que los transportaba era muy amplio. Por eso, cuando Daniel le entregó la pequeña maleta y le ordenó abrirla, ella pudo hacerlo cómodamente. Fue sacando las cosas tal como le había dicho. Las colocaba sobre el asiento tras mirarlas un momento, acariciándolas simultáneamente. “Desnúdate”, le dijo, “y viste las prendas que te traje”. Obedeció en silencio. Se sacó los zapatos, deslizó sus medias hasta el tobillo y se bajó su ropa interior, siempre antes de la falda, como le había enseñado, dejándola a un lado. Desabotonó su blusa y se desprendió de ella y después hizo lo mismo con el sostén. Tras esto, se enfundó unas medias negras y se colocó un liguero. A continuación, se puso un corpiño que dejaba sus delicados senos al aire mientras torneaba su delgado talle. Se calzó unos elegantes zapatos negros, charolados, de tacón muy alto y, por último, se ciñó, no sin cierta dificultad, una capa de terciopelo negro que sujetó alrededor del cuello con el collar de cuero que la bordeaba. Cerró el broche, bajó los brazos y esperó. Daniel le colocó una tira de cuero que haría las veces de guía, enganchándola en una de las argollas del collar. “Ahora estás lista”, le dijo. “Gracias, señor”, respondió ella.
Se habían adentrado un tanto en la espesura. Luisa no conocía bien la historia de lo sucedido allí años atrás ni sabía que el lugar había albergado un hospital psiquiátrico, así que no se sintió especialmente inquieta. Sí lo hizo, sin embargo, cuando, sintiendo las ruedas chirriar sobre un pavimento de piedra suelta, miró y vio el esquelético armazón del edificio. Involuntariamente sintió un escalofrío. Las ventanas de una de las alas del edificio parecían mirarla como las vacías cuencas de una calavera gigantesca. No tuvo tiempo de mirarlas más. Daniel le ordenó descender del auto. Abrió la portezuela y salió. Él la siguió. Una vez fuera se paró frente a ella, mirándola fijamente. Sacó un pañuelo negro y le ordenó voltearse. Luego vendó con él sus ojos. Era una noche clara, de media luna, pero los árboles tamizaban el brillo del astro y los faros del vehículo ni siquiera llegaban a iluminar débilmente la escena. Luisa se encontraba en completa oscuridad.
Sintió que alguien, Daniel, seguro, tomaba la larga tira de cuero y la conducía de ella hacia el edificio. Eso la obligaba a caminar deprisa y no era capaz de mantener el equilibrio sobre sus altos tacones, tropezando a cada rato con las piedras de la explanada y lanzando débiles gemidos. Daniel, indiferente a ello, continuaba con paso firme. “Sube las escaleras”, fue su escueto aviso. Luisa casi cae en la primera de ellas. “Recuerda Roissy”, le dijo Daniel al oído al llegar a la última de ellas. “Yo estaré a tu lado”. Y diciendo esto dio media vuelta y bajó a toda prisa, subió al auto y se fue. Faltaba un minuto para las doce.
Luisa, faltándole ahora la referencia de Daniel tirando de su guía de cuero, se sintió inmersa en un abismo de oscuridad en el que no paraba, imaginariamente, de caer. Al escuchar de nuevo el chirrido del auto se volvió, aterrorizada. ¿Por qué le hacía esto Daniel? Siempre le habían gustado las historias de terror, pero aquello comenzaba a parecerle excesivo. Se llevó la mano a la cara, con el propósito de retirar la venda de sus ojos, cuando la puerta del edificio, inexistente hasta unos momentos antes, se abrió de par en par y una voz dijo, autoritariamente, una sola palabra: “No”. Ella detuvo su movimiento asustada.
Mientras los antaño imponentes ventanales comenzaban a aparecer, como por arte de magia, los postigos a ocupar su lugar en las contraventanas, las piedras caídas y desconchones a ubicarse allí de donde habían caído, mostrando el inmaculado pulido alabastrino de otras épocas. y los vidrios, hechos añicos en su día, a encajar con pulcritud en los marcos y contramarcos; mientras se iluminaban, una tras otra, sin que Luisa lo pudiera ver, todas las estancias, largo tiempo abandonadas y ruinosas, salieron de allí dos fornidos jóvenes, de extraña vestimenta. Calzaban sandalias atadas con tiras de cuero negro, en varias vueltas, a su pantorilla, al estilo de los soldados romanos. Vestían brazaletes metálicos en sus muñecas y también en sus antebrazos y escondían sus rostros tras máscaras que los cubrían por completo, aunque permitían, levemente, la visión. Las máscaras estaban ceñidas al cuello con collares de cuero, de los cuales pendían tensas cadenas que terminaban en anillos métalicos. Estos aprisionaban la base de sus enormes penes, groseramente erectos, y los comprimían con más fuerza conforme andaban.
“La doctora te estaba esperando”, fue su escueto saludo antes de tomarla bruscamente por los brazos y llevarla, casi en volandas, adentro. Allí la recibieron dos doncellas impecablemente ataviadas, con minifaldas negras y sus delantales blancos y blusas que apenas se cerraban por debajo sus bustos exuberantes y desnudos. En cada uno de sus pezones una pinza, unida por una cadena colgante a los aretes de las doncellas, torturaba a las mujeres así como el anillo martirizaba a los hombres. Las dos la tomaron por las manos, delicadamente, y la condujeron por las escaleras. “Ahora te prepararemos”, susurró una de ellas al oído de Luisa. La escalera por la que subían se encontraba flanqueada, a ambos lados, alternativamente por un fornido muchacho de pene erecto o por una sensual doncella de generoso pecho. Arriba el asistente de la doctora, un individuo siniestro, de unos cincuenta años, vestido enteramente de negro las apremió. “La doctora realizará esta noche un importante experimento”.
Las dos mujeres la llevaron a una habitación de la parte trasera, le retiraron la capa, la lavaron con paños húmedos y perfumaron con aromas que no conocía. Volvieron a ceñirle la capa y la condujeron, sin permitirle ver nada, al laboratorio de la doctora. “Lic. Ruth Muscaria. Dirección”, decía en la puerta.
La mujer que esperaba adentro abrió al oír el ruido de pasos. Vestía una bata blanca bajo la cual asomaban unas botas de látex, de tacón alto. “Daniel no me dijo que eras tan bella. Entra. Hoy serás sometida”, le dijo a Luisa. Ésta obedeció. Apenas franqueada la puerta sintió que una mano la jalaba sin miramientos. “No tengo tiempo ni paciencia, perra estúpida”. Dio unos cuantos pasos apresurados, tratando de no caerse, y casi sin darse cuenta sus brazos fueron sujetados por los brazaletes de cuero que tenía en sus muñecas. Después algo los hizo subir hasta casi impedirle apoyar los pies en el suelo. Su capa cayó y sintió que le colocaban algo en los pezones. Gimió por la súbita punzada de dolor que le produjeron. “Así me gusta”, dijo la doctora y tiró de las pinzas suavemente, causando nuevos gemidos. “Esta putita está bien entrenada”.
De pronto, agarrando a la muchacha por la barbilla tomó posesión de sus labios. Luisa rechazó el beso y fue abofeteada por ello. “¡Abre tu boca y ofrécemela, perra!” Luisa lo hizo mientras sentía el ardor en su mejilla. Esta vez la lengua de la doctora penetró hasta el fondo. Luisa sintió un leve mareo, que achacó al miedo que sentía. “¿Quién era aquella mujer?”. “Daniel me dijo que no sabes obedecer a la primera. Ahora arreglaremos eso”, le oyó decir. Y, de pronto, la venda de sus ojos fue retirada de un tirón. Los entrecerró, para acostumbrarse a la luz del laboratorio, y pudo atisbar cómo la doctora se despojaba de la bata.
Al hacerlo apareció su estupendo cuerpo, estilizado y elegante, vestido con las botas de látex hasta más arriba de la rodilla y unos leggings ajustados que realzaban una cintura de ensueño. No vestía más que un sostén negro de delicado encaje y sus labios, rojo fuego, contrastaban con sus ropas negras y con su maquillaje, apenas marcado, del mismo color. Luisa se estremeció ante la belleza salvaje de la mujer. Esta, sin dar importancia a sus miradas, se volvió y tomó una fusta de una de las mesas. Se ubicó a su costado y, mientras con una mano tironeaba la cadena que colgaba de las pinzas de sus pezones, con la otra azotaba su trasero con golpes rápidos y precisos. La piel de Luisa tomaba un color bermellón conforme ello sucedía, aunque los gemidos y suspiros que lanzaba provenían del dolor casi insoportable que sentía en el pecho. “La putita es desobediente... pero ya la someteremos”, le repetía la doctora, y un escalofrío de placer indescriptible recorría el cuerpo de Luisa de pies a cabeza haciéndola estremecerse.
Tras continuar un rato la azotaina la doctora se puso frente a ella y tomó, otra vez más, su cabeza, besando sus labios con pasión y mordiendo su lengua con furia. Luisa casi se sintió desvanecer, como si le robaran la consciencia por su boca. Se recuperó inmediatamente después de que la dotora finalizara su salvaje beso y pudo ver cómo, alejándose, descolgaba de un gancho de la pared un látigo deliciosamente trenzado.
Luisa suspiró de nuevo, anticipando el dolor de los latigazos sobre su espalda. Antes de comenzar los latigazos la doctora Muscaria le colocó a Luisa un tapón anal, abriendo su agujero y encajándolo a viva fuerza. Luego deslizó un dedo por su sexo. “La perrita está húmeda”, dijo mientras se ponía detrás de Luisa y hacía restallar el látigo contra el blanco embaldosado. “Ahora aprenderás”, dijo, y sin más preámbulo volteó el instrumento y azotó la espalda de la chica. Ella gritaba, desesperada, con cada latigazo y la piel se volvía groseramente granate bajo el beso de la fina trenza de cuero. Los gritos se tornaron desgarradores cuando, en algunos puntos, comenzó a brotar algo de sangre. La doctora, exhausta y jadeante, más por excitación que por el violento ejercicio gritó, “¡Luisa! ¡Eres mía! ¡Lo sabes! ¿Verdad?” La chica contestó con un hilo de voz. “Sí, señora, soy toda suya, toda... Tómeme como prefiera. Soy... suya...”, susurró, dejando caer la cabeza hacia un lado. La doctora la agarró de los cabellos y, alzándola, la besó con fruicción una vez más. Ahora sí, Luisa se desmayó y, al acabar el beso, quedó grotescamente colgada del techo por las muñecas. La doctora le ajustó una bola roja de plástico entre sus labios, que quedaron así abiertos, y aprovechó para abrazarla por detrás y posar su boca sobre una de las heridas de la espalda, que goteaba sangre. Succionó a continuación y la piel de la chica, exánime entre sus brazos, empezó a tomar un aspecto marmóreo... La doctora se sentía renacer conforme el color abandonaba las mejillas de Luisa.
El periódico del día siguiente hablaba de una misteriosa desaparición reportada de madrugada. Un cuerpo de mujer, desnudo, semicubierto, apenas, por una delgada tela blanca, había sido encontrado en las escalinatas del viejo manicomio. A pesar de que la foto, a cinco columnas, había sido tomada para excitar al lector morboso del peor modo posible, nada decía el diario sobre las innumerables marcas que cruzaban el cuerpo amoratado de la muchacha muerta. Nada sobre el grosero instrumento plástico de tortura sodomita, incrustado en su trasero, nada sobre las dos pinzas que habían vuelto irreconocibles sus jugosos pezones y nada tampoco, por fin, sobre la roja esfera que sobresalía entre sus labios, pintados de negro.
Once meses después, desde cierta computadora, se establecía un diálogo en una ventana privada de mensajería instantánea. Daniel, sentado a su máquina sugería a su nueva sumisa, “Apuesto a que te gustaría que tu bautismo de sumisión sucediera en un lugar tétrico y tenebroso”. Ella le respondió. “Dicho así suena muy excitante. ¿En qué estás pensando, cariño?”
“Será una sorpresa. Pero te adelantaré algo... Este año el día de muertos coincide con luna llena..., y es justo el momento en que tengo pensado aceptar tu sumisión e imponerte el collar. Y sucederá en un lugar tan terroríficamente oscuro y lúgubre que no olvidarás la experiencia jamás” y preguntó, “¿Qué dices?”
La joven se ofreció: “Mi señor, soy toda suya...”. “Aún no, querida, aún no... Pero lo serás”, murmuró él y terminó la sesión. La garra comenzaba a cerrarse de nuevo sobre una sumisa inocente. Luisa la conduciría, junto con otra de las doncellas, para ser preparada para Ruth Muscaria.
relato de... caprichosa Berricunda
El cuerpo fue encontrado desnudo, tumbado justo al centro de una larga mesa, en una de las salas comunes. Tenía un fino mantel rojo obscuro con elegantes detalles en tonos dorados. El cuerpo se encontraba entre dos enormes quinqués, de un estilo totalmente fuera de época, y con una substancia embadurnada por todo el cuerpo además de un extraño objeto en la garganta.
La policía comenzó las investigaciones indagando primero entre el personal, del cual solo logró extraer algunas pocas pistas, como que la doctora Ruth acostumbraba tener extrañas terapias con los pacientes como parte de su tratamiento.
Mientras algunos de los agentes se encontraban en el salón, recorriéndolo palmo a palmo, tratando de encontrar algunas pistas mas, una de las internas entro en el salón gritando - ¡No se lleven a mi señora! - se arrojo hasta donde estaba el cuerpo y tirándose frente a él, tomó una de las piernas, que colgaba de la mesa, se aferro a ella y frenéticamente lamió los dedos del pie. Entre gimoteos se le escuchaba decir. - ¡Mi señora esta noche me permitiría cambiar el color de su esmalte! ¿Lo recuerda? ¡No se valía! ¡No me deje sola entre estos asquerosos locos! Los agentes no pudieron más que intercambiar miradas de sorpresa y de inmediato entraron dos enfermeros, tomaron a la mujer por ambos brazos y la sacaron de manera violenta del lugar, se disculparon con los agentes por el descuido con la paciente y cerraron la puerta del salón.
Continuaron con su trabajo, mientras el cuerpo inerte de la doctora Ruth era revisado a detalle. Detectaron en sus muñecas y tobillos unas marcas peculiares. Dedujeron entonces que la doctora podía haber sido atacada por alguno de los pacientes. La investigación tomo otro rumbo. Los agentes decidieron comenzar a interrogar a cada unos de los pacientes, tarea poco fácil ya que sus mentes divagaban todo el tiempo.
El cuerpo fue retirado del lugar y llevado a la morgue de la ciudad. Los agentes se turnaron para guardar y preservar el salón y la evidencia. Aquellos que permanecieron en el edificio viejo y derruido, con apenas luz en algunas pocas áreas, lo pasaron muy mal gracias a los gritos nocturnos de las mentes atormentadas. El lugar poseía un ambiente siniestro y enloquecedor aun para las mentes más fuertes y sanas.
El silencio nocturno fue violentado en varias ocasiones por gritos desesperados que provenían de alguno de los cuartos donde los enfermos eran confinados para descansar - ¡Mi señora, derrame su esencia sobre mi, embriágame! - murmullos y gemidos se escuchaban provenientes de distintas habitaciones y pasillos de todas direcciones, como si los enfermos hubiesen escapado y rodearan el salón -¡Mi señora, estoy aquí! - ¡Mi señora, no tomare la medicina! ¡Mi señora, yo ensucie mi bata! ¡Mi señora, permítame peinarla! El ruido era desesperante. Los agentes, ya con los nervios de punta, comenzaron a gritar a los enfermeros para que los hicieran callar, pero éstos no respondían y el murmullo aumentó, mas cercano e intenso. De pronto, una de las puertas comenzó a sacudirse. Pareciera que los enfermos, arremolinados en la puerta, quisieran entrar de estampida.
Los agentes, más asustados que nunca, sacaron sus armas, se colocaron contra la pared a lado de la puerta y las dirigieron en aquella dirección. La puerta se sacudió con más violencia esta vez.
Uno de los agentes hizo señas al otro para que abriera la puerta mientras él se disponía a abrir fuego en contra de quien intentara entrar. De un violentó tirón el agente abrió la puerta y, para su sorpresa, no había nadie de tras .Temblorosos, se miraron uno a otro, cerraron la puerta y la aseguraron poniendo las pesada mesa contra ella.
Cuando dieron la vuelta, justo frente a ellos, dos enormes y resplandecientes ojos negros los sorprendieron. Era una jovencita apenas vestida con una diminuta bata blanca, que dejaba entrever toda su esplendida figura levemente sujetada por la espalda por diminutos cordoncillos que no alcanzaban a cerrar apenas nada de la misma. Se podía ver perfectamente un redondo, firme y generoso trasero, al igual que un jugoso par de senos con un pezón tan abultado que antojaba morderlo. Uno de los agentes, con mirada lasciva y tono de voz incitante, le pregunto a la joven. – ¿oye chiquilla tu que haces aquí? - A lo que respondió - ¿ustedes están aquí para saber lo que sucedió anoche con Ruth no es cierto? Bien pues yo se los diré.
Tomo una silla y se sentó con las piernas separadas, exponiendo ante los agentes su sexo en todo su esplendor, mientras comenzó a relatarles los hechos. Por la noche hubo un esplendido banquete al que algunos de los enfermos asistieron. Cuando yo entre en este salón me encontré con esa mesa en el centro y Ruth estaba atada de pies y manos, desnuda en el poste de allá al fondo. Mientras algunos de los asistentes recorrían su cuerpo con suaves plumas, ella se sacudía y reía de una manera escandalosa.
En está mesa se encontraban platos con frutas picadas. Cuando casi todos los asistentes se divirtieron torturando a la doctora ella les pidió la desatarán y la recostaran con cuidado en la mesa y la ataran a ella para seguir con el festín.
Cuando estuvo en la mesa me llamo y me pidió que pusiera y decorara su cuerpo con las frutas y yo me deleité decorando su blanco y suave cuerpo, lamiendo el zumo que de ellas se derramaba sobre su piel. Acomodé todo cuanto mejor me apetecía. Uvas partidas por mitades en su hermoso rostro, rodajitas de exquisitas peras por su terso cuello, tajaditas muy finas y delicadas de dulces mango en sus senos, gajitos de naranjas aciditas en su estrecha cintura. Coroné su pubis con morenitos y blandos higos, separé sus muslos y flexioné sus rodillas, decoré con delicadas fresas su sexo, jugoso y aromático, distribuí por sus muslos, firmes y torneados, largas tiras de papaya y en sus perfectos pies dispuse la textura pulposa de kiwis exquisitamente dulces, coloqué, tras un largo beso, una gran porción de durazno en su boca, terso y carnoso como sus labios mismos. Cuando terminé de poner las frutas por todo su cuerpo nos invitó a comerla. Todos nos extasiamos lamiendo y mordiéndolo. Ella gemía. En su piel se manifestaba el éxtasis en que se encontraba sumergida. Los vellos de su cuerpo sufrían oleadas de escalofríos, se erizaban y relajaban a destiempo. Comimos todos los dulces frutos que maquillaban y perfumaban el maravilloso platón que nos brindaba su cálido cuerpo, dejando para el último momento el bocado más preciado, que se encontraba en su boca.
Ella seguía relajada. Parecía disfrutar la sensación de todas esas lenguas y dientes recorrido su piel. Por momentos gemía intensamente y se sacudía cuando uno a uno nos deleitamos comiendo las fresas en un frenesí incontrolable. Ellos sacaron sus miembros de sus batas y desahogaron sus fluidos en la doctora. Fue entonces cuando note con horror que no se movía, no respiraba. Nos asustamos y salimos corriendo. Yo avisé a uno de los enfermeros que algo pasaba con Ruth. Vinieron corriendo a verla pero ya era tarde. Había muerto.
relato de... slavelips{MTK}
El Psiquiátrico del Elixir
En las profundidades oscuras de un bosque rodeado de matojos y de hiedras se encuentra lo que hoy en día queda de ese hospital psiquiátrico que en su día era uno de los mejores, un edificio grande y grisáceo ya casi derruido por el paso del tiempo donde la Doctora Ruth Muscaria estaba a cargo de la Administración.El hospital psiquiátrico Matatenabarrax en su interior se iluminaba con unos fluorescentes que dejaban ver esos armarios algo oxidados por el paso del tiempo, cuadros colgados en la pared que con sus colores podían relajar, cuando estaba en funcionamiento se dividía en diferentes alas, el ala oeste estaba ocupada por los pacientes más agresivos, y en el ala este estaban esos pacientes menos agresivos donde las habitaciones eran más confortables, para los que la Doctora Ruth Muscaria tenía ya planes que era probar con ellos un elixir que había inventado a escondida de todos sus compañeros del hospital, sabía que si se enteraban podía perder el prestigio que tanto esfuerzo le había costado conseguir.
Cada noche cuando todos dormían bajaba a los subterráneos que había preparado para su experimento, tenía una amplia sala con una máquina de electrodos, unas cadenas para los que serían sus esclavos si todo salía bien. Ya tenía los nombres de los que probarían ese elixir, había elegido a cuatro chicos para que cumplieran sus más perversos deseos de someter como la Domina que era.
A la noche siguiente bajo a la sala acompañada de los cuatro pacientes a los que inyecto el elixir para convertirlos en sus esclavos sexuales, con el elixir consiguió que los pacientes perdieran su voluntad y solo escuchasen la voz de la Doctora. Ella comenzó a someterlos, les ató a las cadenas que estaban sujetas a la pared, le hacía sentir placer el verlos así para Ella sin que apenas pudieran moverse, probó de todo con ellos, y disfrutaba al ver que su elixir había funcionado convirtiéndolos en lo que tanto deseaba en sus esclavos sexuales.
En unas de sus sesiones les ordenó que permanecieran desnudos, arrodillados y con las manos a la espalda, pensó en someterles uno a uno, mientras tres de ellos permanecían encadenados ordenó a uno de ellos acercarse a la camilla a cuatro patas y una vez allí le colocó un collar al cuello el cual ató a la camilla, la postura era incomoda pero la Doctora le ordenó que no se moviera mientras azotaba a los otros esclavos, estos gritaban del placer que les producía los azotes.
Volvió con el sumiso al que tenía atado, le desato y le hizo tumbarse en la camilla, una vez tumbado le ató de pies y manos para continuar con la sesión, comenzó a colocarle pinzas por sus pezones y en sus genitales mientras encendió una vela con la cual rociaría los genitales de su esclavo, cogió la vela y comenzó a rociarle los genitales lo cual le produjo gemidos de placer, cuando termino con la vela le quito las pinzas que puso en los genitales tirando de una en una de ellas lo cual le provoco un dolor intenso. Aún tumbado en la camilla la Doctora tomó en su mano una fusta con la cual iba a quitar las pinzas de los pezones con golpes secos, el dolor era intenso pero sabía que así satisfacía a su Domina. Cuando acabó de quitarle las pinzas le soltó de las cadenas que le estaban sujetando, soltó a los demás esclavos y les mando a sus habitaciones a que descansaran.
Todas las noches en esa sala probaba cosas nuevas con ellos, ellos eran felices de sentir como la sumisión crecía dentro de ellos, disfrutaban de sentir que su Domina disfrutaba con ello, les gustaba sentirse como un juguete sexual a los pies de Ella.
Una noche cuando acabó de someterles y éstos se fueron a sus habitaciones, Ella se dirigió a su laboratorio, mientras preparaba mas elixir para sus esclavos alguien que la había estado observando la siguió hasta su laboratorio y allí después de atarla y amordazarla con lo que utilizaba con sus esclavos acabó con su vida.
Se escucha que era un paciente al cual no quiso elegirle para su experimento, otros cuentan que sus compañeros al ver lo que Ella creó la mataron para quedarse con su experimento.
Desde entonces en la oscura noche de los Difuntos cuando llegan las 12 de la noche se puede ver el hospital iluminado por las velas, velas que se encienden en lo que era el laboratorio de la Doctora Muscaria, donde puede diferenciarse la figura de lo que parece ser una mujer los que se atreven a acercarse a su puerta aseguran escuchar los gritos y lamentos de los pacientes a los que la doctora sometía.
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